sábado, 19 de enero de 2008

Los "Jack Bauer" reales....(aka las vainas que sì hacen las FARC y los hèroes no mediàticos)

Creo que alguien se equivocò de plano y de entrada. Jack Bauer, o para ser màs precisa, los èmulos de Jack Bauer sì existen. No es exactamente como el chico rubio que interpreta mi muy querido Kiefer Sutherland, no merecen tanta publicidad como deberìan, sus fotos no salen a cada rato, muchos no mereceràn menciòn en ningùn medio, y de màs de uno nunca sabremos nada sino si por mala suerte mueren en servicio y entonces sale algùn tipo de historia por ahì.

Pero siempre hay alguien que se las jugarà a fondo, que pensarà que ayudar a la gente arriesgando la vida para salvar la de otros, por muy loco que parezca y por difìcil que sea, es lo que tiene que hacer y es correcto. Y a la hora de la verdad, eso es lo que acaba haciendo Jack Bauer, no? Claro, los reales no viven saltàndose las normas ni en carreras de 24 horas a lo loco cada vez que pueden, aunque hagan cosas contra reloj, como la que inspira este post.

Ayer en el Semanario Versiòn final (en artìculo que reprodujo la gente de Noticias 24), en el marco de estos dìas pre-guerra-imbècil-innecesaria-tensiòn que han venido generando las ganas de "promover la paz" del Lìder Psiquiàtrico con el asunto de la beligerancia o no de las FARC, varios medios se han dedicado a refrescar la volàtil y olvidadiza memoria del pueblo venezolano recordando los hechos en los que, oh, casualidad, estàn metidas las FARC: hechos de secuestro, cobro de vacunas, maltrato a los derechos humanos de los pobres que estàn secuestrados y para completar, extorsiòn con amenaza de muerte, como el caso que contaba este semanario de un ganadero del Tàchira al que le colocaron un collar bomba al cuello para sacarle 1 millòn de los dòlares que sòlo estàn devaluados afuera: acà cada dìa estàn màs caros.

Y este señor salvò la vida porque un grupo de explosivistas arriesgò las suyas para quitarle esa porquerìa.

El artìculo destaca a un policìa, el que se encargò al final de cortar el collar bomba. No te dicen ni el nombre, ni la edad, ni què hacìa antes. Era un policìa de Caracas al que le tocò la suerte de hacer un trabajo literalmente de vida o muerte; al que le temblaron las piernas, el que necesitò descansar para no perder el pulso, el que tuvo, seguramente, màs que miedo, terror, el que para completar tuvo que aguantar la presiòn de los damnit guerrilleros amenazando con volar el collar....pero que siguiò haciendo lo que tenìa que hacer porque eso era lo que le tocaba hacer y era lo correcto salvarle la vida a este señor. Un hèroe anònimo al que no le quedò de otra que ver a la muerte de frente, igual que la veìa el ganadero con el collar en cuestiòn.

Para hacer esas cosas, hay que tener, como mìnimo, agallas. Las tuvo. Necesitò horas, y muchos descansos, para poder terminar su trabajo y salvar no sòlo al pobre hombre, sino a sì mismo.

Y ese heroìsmo tan anònimo que ni siquiera guardò su nombre para la posteridad, es justo el que hace creer que siguen habiendo principios, que sigue habiendo quien ayude en este mundo y que existen de verdad acciones geniales hechas por gente tan anònima como usted y como yo, de las que su mano izquierda no conoce lo que hizo la derecha, de acuerdo con la Biblia. Contrasta espantosamente con ese "heroìsmo" de buenas acciones tan solo mediàtico, esa necesidad de hablar pazguatadas delante de los micròfonos, de estar siempre en la palestra, de necesitar reconocimiento, de que la gente siempre hable de mì y de lo generoso que soy....de que yo soy quien quiero la paz y avalo èste incidente y otros en aras de una patètica ideologizaciòn mal entendida y de una necesidad de ser lìder a juro porque ya acà no puede serlo.

Quien sabe lo que pensarà este amigo hèroe de la beligerancia o no de las FARC....Quien sabe si le tocò desactivar otras joyitas atribuìbles a unos cuantos que quieren ver reproducir acà incidentes de terrorismo....

En fin. Los èmulos de Jack Bauer existen. Sòlo que como la sal, se mezclan entre nosotros sin que muchas veces ni nos enteremos de que estàn. Pero hay gente que seguro, en este momento, les tendrà un agradecimiento inmenso el resto de su vida. y otros que los admiramos por anònimos que sean porque esos son los milagros de verdad y esa es la generosidad y el valor real. No los fingidos delante de las càmaras de televisiòn.

Saludos,



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