sábado, 1 de marzo de 2008

Abusos tecnològicos - Celulares - Es que acaso prohibieron los audìfonos?

Dèjeme aclararle algo antes de comenzar este artìculo: a mì me encanta la tecnologìa. Aùn estoy delirando de curiosidad con el laptop que comprò para la oficina mi jefe, el cual me he acaparado hasta el ùltimo tornillo y disfruto de curiosear el Windows Vista y la tecnologìa de conexiòn inalàmbrica que salvò mi cordura hace una semana. Es divertido encender un trasto nuevo con un manual de instrucciones (o sin èl) al lado y probar sus capacidades.

Ok, todo eso es fantàstico. Pero tampoco soy de los tan apasionadamente pantallera y amante de la tecnologìa. No me compro un celular cada doscientas llamadas o dos meses, lo primero que ocurra. No necesito pagar tres millones por un I Phone nada màs que por mostrar que lo tengo. De hecho a mì los celulares me duran que jode: Desde que comencè a usarlos, y de eso harà ya como 12 años, he tenido sòlo tres telèfonos: El primero durò cuatro años, el segundo cinco y el tercero y actual, un Nokia 6225, cumple tres ahora en junio. Mientras cumpla con su objetivo fundamental, que es servir para llamar y pasar SMS, seguirà conmigo. Me gusta tenerlos, pero hasta ahì.



En fin, la tecnologìa es increìble porque si no a estas alturas del campeonato todavía estarìamos enviando mensajeros para que pudièramos comunicarnos. El celular resolviò muchas vainas y nos esclavizò en otras. Tengo un muy buen amigo al que aprecio una barbaridad, pero juro que comienza a caerme de las patadas cuando su par de celulares suena. Sì, tiene dos. Que si èsto, que si lo otro, que si atienda esta vaina, que si su jefe, la secretaria, la amiga, la insufrible ladilla de la oficina, y eso es cada tres segundos. A la hora aspiro que las dos pilas se quemen. En un viaje ida por vuelta no pudimos terminar lo que ìbamos a hacer (y no era una vaina que requerìa màs de cuatro horas. O sea) porque su par de trastos sonaban a cada minuto y tenìamos que callarnos y escuchar su conversaciòn. Ese dìa escuchè hasta lo que no me interesaba saber de èl. O sea. Pero igual sigue siendo un trasto bastante ùtil. Antes uno nunca conseguìa un maldito telèfono pùblico que no tuviera fallas, o al menos el auricular en su sitio. Ahora al menos lo cargas encima.

El problema es de la gente que no sòlo es exhibicionista, sino que es mala usuaria de la tecnologìa. De un tiempo para acà se popularizaron los celulares con MP3 incluido y hasta speaker: para el que no tenga un MP3 y le valga la capacidad de estos trastitos, pues genial. Un aparato menos en la cartera y/o bolsillo. Pero....

Pero......siempre habrà abusadores de la tecnologìa. Como no eran suficientes los siguientes fastidios crònicos con los celulares:

1. El repique ladilla. Celulares con repiques insoportables que suenan y suenan porque su dueño(a) los deja abandonados o es una colega dama que perdiò el celular dentro de la cartera. (mi caso màs patètico: el colega que usaba la marcha de Venevisiòn como repique. Este ser se largaba a fumar y dejaba su maldito telèfono tirado en el escritorio. Un dìa, el trasto sonò y sonò, y mi vecino de oficina (el mismo de la anècdota que contè previamente) del que me separa apenas una pared pre fabricada (o sea, si levanta la voz lo puedo oìr, idem si yo lo hago) llamò asustadìsimo preguntando si habìa pasado algo grave (para los que no conocen este paìs, la "marcha" de marras la pone este canal de televisiòn para cualquier cosa: desde que una nulidad gane el Miss Venezuela, hasta para anunciar algùn incidente serio. O sea) porque èl no estaba oyendo ni viendo noticias pero escuchaba la marchita y creìa que habìa pasado algo. Pues nada, ahì saliò la carcajada hereje y la explicaciòn obvia de què era lo que estaba pasando). Es un fastidio.

Plus: cuando es una cancioncita u parece que el dueño(a) no le para. Horror. O cuando son gritos del tipo "coño de madre, atiende el telèfono!!!!" que estuvieron bastante de moda hasta no hace mucho.

2. Los que hablan a toda mecha, olvidando (intencionalmente o no) que tienen gente escuchàndolos a la que no le interesa lo que estàn hablando. "Sì, claro, pero mi mamà me dijo que no me podìa cuidar al chamo, y entonces..." "sì, dile que estoy en el Metro, que ya voy en camino a la oficina, y dile a mengano que me tenga listo el documento de la compra del baño que lo voy a firmar en lo que llegue" "coño, que no, que no lo vas a conseguir ahì, que lo busques donde te DIJEEEEEEEEEEEEEE!" Y a grito pelado, con lo que la intenciòn de leer, escuchar mùsica o demàs cosas que uno quiera hacer en el Metro/camionetica o sitio donde uno estè, se desvanece en la nada del abuso.

y 3. Los idiotas que Juegan con el celular y/o necesitan probar todos los repiques y sonidos por HORAS enteras o hasta que se queme la pila. Pip-Pip-pip....no, èste no me gusta. Pipipipipipipipip! Este tampoco. Y asì sucesivamente hasta acabarle con la paciencia a uno.....

Se une un nuevo abuso. Los discplays de celular. O sea, los imbèciles que ponen a funcionar la mùsica del celular a todo lo que les da. Aparte del inmenso ABUSO que representa la imposiciòn a juro a sus acompañantes ocasionales de cualquier tipo de mùsica (bastante que se queja uno en el Metro de lo que ponen en los altavoces para "ambiente musical") es la ley de Murphy, nunca falla, por la cual cada poseedor de un trasto de èstos nunca tendrà lo que a uno le guste oìr o al menos un conciertico dirigido por Dudamel (sigue siendo abuso, pero medio mejora la vaina), sino que serà, invariablemente, de alguno de los géneros musicales que mi mente/espìritu/orejas no toleran:

1. El Vallenato. Me encantan los colombianos que he conocido, pero odio a muerte el gènero. Siempre me recuerda a una mañana, enjaulada en una inmensa cola de la Panamericana (Caracas-Los Teques) con un idiota que tenìa un Cd de vallenato. Juro por mi mamà que todas las canciones sonaban idènticas. El despecho màs arrecho que he oìdo en la vida. CUando la camioneta llegò a Plaza Venezuela, sentì que habìa mundo de nuevo. Esa vaina provoca es ganas de suicidarse!

2. La salsa cabilla o los cabillazos en Salsa: Hèctor Lavoe, la colecciòn de lo que sonò como Salsa Eròtica (lo màs idiota en el gènero que he oìdo!) el Gran Combo, etc, etc, etc. Gènero que sòlo soporto los viernes en la tarde y en fiestas con al menos dos tragos encima. Eso aumenta mi nivel de tolerancia. De resto, no me gusta!

3. Lo peor del gènero criollo. Sì, ojalà fuera lo màs bonito de la mùsica venezolana. Pero no, siempre es lo màs insufrible, incluidos algùn que otro himno al Comandante de turno en el gobierno.

y 4: el plus de la tortura. Sì, Cèsar y Tuqueque, es una forma de torturar a cualquiera. El regguetòn. No hay que dar màs explicaciòn de por què este gènero es insufrible.

Imagìnese la escena. Usted consigue llegar al pròximo tren que saldrà en el Metro y consiguiò un asiento (y sabe que si se levanta de ahì le toca irse parado o simplemente, bajarse y esperar el siguiente tren). Encantado (a) pues saca su material de lectura de turno o opta por estar tranquilito, pensar en la arrechera del dìa, inventarse un cuento chino o simplemente, ver al resto de los colegas viajeros de tren.

A los cinco minutos de eso, siempre se subirà algùn idiota, no tan cerca de usted que pueda pensar en quitarle el telèfono o al menos reclamarle, pero lo suficientemente cerca para que ignorarlo sea misiòn imposible. Encenderà su telèfono, pondrà uno de los gèneros musicales arriba descritos o cualquier otro que usted deteste particularmente....y adiòs paz y tranquilidad. Peor en un sistema que en 25 años no ha puesto mùsica en los trenes (gracias a Dios)

Aunque ùltimamente se està volviendo increìblemente comùn esta desconsideraciòn, nunca me olvido de par de ocasiones donde realmente odiè a sus autores. La primera, una noche de agotamiento en la cual se subiò una caraja que debìa tener el colmo del despecho, porque dentro de su insoportable banda sonora de esa noche puso la que debe ser el colmo de las canciones depresivas: Esta noche quiero brandy, de Dyango. Un viaje de apenas 10 minutos se convirtiò en la pesadilla del despecho y ni siquiera era mìo.

La otra fue una mañana de lunes, en la que andaba re contagiada de gripe: no tanto como para tirarme a morir en la casa, pero sì lo suficientemente mal como para no querer ser molestada, con dolor de cabeza, con un malestar de a mil, y a los cinco minutos un carajo sacò su colecciòn de salsa cabilla con el plus de que creìa que era Karaoke y se puso a cantar èl mismo. La tipa que iba con èl iba encantada, pero yo querìa era un Jack Bauer. Y acabè sacando a circular mi propio Ipod. Crèame que el dolor de cabeza se triplicò. Y asì podrìa contarle otro montòn de ocasiones en que el intento de viajar en paz se estrella con las ganas musicales de un abusador(a).

Y lo màs cumbre: Nadie nunca se queja. Si lo hacen, seguro lo miran con la misma cara que le ponen a alguien contrario a su ideologìa polìtica. O serà que una tiene mala suerte y a todo el mundo le gusta ese disparate de mùsica menos a una? Coño, es que prohibieron el uso de audìfonos? Sî, el abuso del volumen alto es nocivo para la salud de sus orejitas, pero esa (a volumen moderado) sigue siendo la veintiùnica, y mejor manera, de disfrutar el gènero musical que a usted le guste sin joderle la paciencia a los demàs. De otro modo, no es màs que otro marcador del terreno y ganas supremas de molestar. Para esas vainas y abusos es que avanza la tecnologìa? Use sus audìfonos, carajo!

Saludos,







Reacciones:

1 comentario :

  1. Tampoco entiendo este asunto obsesivo. Yo por x o por y tengo dos celulares, los tengo casi siempre en vibra call porque no me gusta molestar con el repique ni mucho menos exhibir que cargo dos celulares encima.

    Aparte le quito todos los ruiditos a los juegos porque me parece que la gente no tiene que saber lo que hago o no con el teléfono y SIEMPRE escucho música con los audífonos. Me parece una horrible invasión del espacio quien lo hace a todo volumen (siempre con una vaina insufrible) pero está visto que eso del espacio físico el venezolano no lo entiende muy bien. Si no, simplemente no podría montarse en el metro a las 6 am. Esa es una hora muy indecente en el transporte público.

    Yo una vez me quejé pero por mala suerte el tipo aparte de todo estaba ebrio y me salió una ladilla peor durante el resto del viaje

    Y por dios, quien puede poner la marcha de VV como repique? que cosa tan horrorosa!!!

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