miércoles, 28 de mayo de 2008

Laureano Márquez - Mal ejemplo

La nota de Laureano del viernes pasado era una simpática alusión al Maestro José Antonio Abreu y al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que recién la semana pasada fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Artes, que entregan, si la memoria no me traiciona, en octubre.

Una de las tantas cosas por las que este país sobrevivirá post la loquetera actual. En realidad, me importa un carajo que los chavistas usen la cuestión para auto promoción. No me uno al paquete de estúpidos que le tienen arrechera al genial Gustavo Dudamel por aparecer justo tal día como hoy, pero del 2007, dirigiendo a una de las orquestas del sistema con el Himno Nacional, escena que abrió los fuegos de la siempre ignorable Tves. Me parece un premio genial y merecido, aparte, es magnífico ver que en España no sean tan mezquinos. Imagínense nada más un premio de esos acá en la hiper excluyente Venezuela, donde cualquiera no gobiernero que gane un premio es desacreditado de entrada. Menos se los dan.

En fin. Dejo la fantástica nota de Laureano. Que como siempre, me sacó carcajadas. Y también como siempre, todo el texto es de Laureano. Las risas son mías no más.

El mal ejemplo cunde. Ahora es el maestro Abreu, que recibe el premio Príncipe de Asturias. A mi no me vengan con vainas, se trata de una nueva maniobra del Imperio español, solo que más ruin y maquiavélica, porque hijo de gato caza ratones: se reconoce el talento, la bondad, las ideas inclusivas, plurales y democráticas con la única finalidad de poner en evidencia todo lo demás, para que la gente por el mundo diga: “!Lo ves, en Venezuela también hay gente maravillosa que construye, que limpia, fija y da esplendor a esa nación propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos en donde una raza buena ama, sufre y espera!” (También la gente dice unas vainas) y el resto quedemos en ridículo.

Pero no lo lograrán, Mario: ¡A él! Claro, lo que el hijito consentido de papá pretende es estimular la difusión de música ajena a nuestra idiosincrasia, de gente como Mozart, que se la pasaba rodeado de oligarcas o Juan Sebastián Bar, dueño de un cabaret en El Rosal. ¿Es que les parece adecuado a los organizadores del premio que miles y miles de niños por todo el país, violines en ristre anden emulando al tal Juan Sebastián?

Es lo que explica que Dudamel, también producto de ese sistema que motoriza el maestro Abreu, ande por ahí dirigiendo orquestas por el mundo entero con ese pelero loco. ¿Es esto lo que tú quieres que continúe? ¿Es esto correcto? Por lo dicho, denunciamos a Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias y al Gobierno español en pleno por injerencia en los asuntos domésticos. La soberanía de Venezuela se respeta. Somos nosotros lo que decimos qué es lo bueno de aquí y qué es lo malo, ningún príncipe va a venir a decírnoslo.

Denunciamos también al jurado del premio y al presidente de la Fundación Matías Rodríguez Inciarte como vagabundo, eso es lo que es. Esta Fundación, con el caballerito Rodríguez, se presta para montar un show mediático. Ya la noticia recorre el mundo entero como una epidemia. Ya nadie habla de Danny Glover, de Sean Penn o de Cristobal Jiménez, sino puro Abreu, Abreu, si no es José Antonio es Bob.

Claro, y al programa de los domingos ni una mención de honor, y eso que vamos casi por los 300.

Nada raro sería que detrás de todo esto estuviese la mano pelúa de Mr. Bush y la CIA.

Avisao, que nadie se equivoque. No vengan luego a decir que no se los dijimos, asturianos. Que el Principado de Asturias ande con cuidado, porque nuestros organismos culturales son pacíficos, pero armados, que nadie se llame a engaños… ¿Qué se creen? ¿Que van a venir aquí a decirnos lo que esta bien y lo que está mal? ¿Es que quinientos años no bastan?


Saludos,

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