lunes, 18 de agosto de 2008

Las ocho de oro de Michael Phelps....


Dudo mucho que exista tìtere con cabeza que no se haya enterado o dado por enterado de la hazaña de este muchachito. Ocho medallas de oro, màs las seis que coleccionò en Atenas, lo hacen uno de los màs grandes del Olimpismo mundial.

El tema Michael Phelps ha dado para mucho. Algunos para elogiar la hazaña del chico, otros le han dado leña (desde la imbecilidad anti imperialista de los retardados que profesan la estupidez chavista y que andan con la mariquera que la lista de medallas gringas no serìa igual con los ocho aportes de Phelps, hasta los que alegan que los trajes arrechìsimos que diseñò la gente de Speedo con la NASA y el piscinòn chino son las causantes de los rècords, como que si los trajes nadaran solos y el chamo no se tuviera que estortillar dàndole igualito. O sea)

Yo me voy a quedar, como un sencillo homenaje a este chico genial y bastante lindo y humilde (la hora que llevo leyendo noticias suyas en Google me ha dejado una impresiòn genial de este muchachito) sino de sus comienzos. Un detalle que me llamò poderosamente la atenciòn y que aparece explicado de una manera bastante extensa en un artìculo en La Jornada de Mèxico.

Y es que Phelps, de carricito, era otro de esos chamos hiperactivos, a los que los maestros, como parece ser la condiciòn habitual cuando les toca un carajito ladilla en medio de un salòn de veintipico alumnos, decidiò que Phelps no iba a servir para un carajo porque no tenìa concentraciòn para hacer la tarea. Lo màs suave que le soltaron a la mamà del muchachito es que serìa un fracasado.

"Su hijo nunca llegará a concentrarse en algo" dijo una maestra a Deborah, la mamà del hoy campeòn con todas.



La señora insistiò que posiblemente el chico se aburrìa en la escuela pero la maestra....què va. "No, el problema es que no es muy dotado" Me pregunto si esta señora seguirà viva y dònde andarà hoy metiendo la cabeza. Igual que los compañeros de colegio de este chico que se rieron de èl durante su adolescencia cuando al chamo los brazos y las orejas le crecieron que jode.

Pero alguien sì creyò en èl: Bob Bowman, su entrenador. El resto es historia: Quince años cuando compitiò en su primera olimpìada, dieciseis años para echar abajo su primer rècord mundial, seis de oro y dos de bronce en Atenas, y ocho ahora en Beijing. Nada mal para un chico muy poco dotado.

Lo interesante del chamo es que no es de los que llegan con modestias falsas ni cuentos de carretera.

Nada de que voy a foguearme. Justo en la competencia. No has tenido tiempo.
Nada de que yo quiero ocho de oro, pero tù sabes, la vaina, los imprevistos, me cansè, me puse a hacer de todo. Tù entiendes.
Nada de irse a parrandear por ahì antes de.
Nada de pensar que las medallas le iban a caer del cielo.
Nada de jugar sucio. Cuarenta chequeos antidoping y està màs limpio que un espejito.

Nadò y se las ganò. Punto. Me encantò todo este trozo de una entrevista que dio Phelps despuès del peleadìsimo triunfo que le dio su sèptima medalla, del Informador de Mèxico:

Sobre el récord de Mark Spitz, que hoy igualó con siete medallas de oro en unos Juegos Olímpicos, dijo: "Esto demuestra que no importa lo que pongas en tu imaginación, que cualquier cosa puede pasar. Sueña tanto como puedas soñar y cualquier cosa será posible".

"Algunas personas decían que esto sería imposible y no pasaría. Esto muestra que cualquier cosa puede suceder. Antes de que yo fuera a entrenar con Bob (Bowman, entrenador del equipo de los Estados Unidos) es el único que realmente me ayudó a querer soñar acerca de cualquier cosa", manifestó.

"Yo quería ser un atleta profesional, y sí quería ganar medallas olímpicas, pero él es el único que me dijo que soñara, que soñara tanto como pudiera. Finalmente ha ocurrido. El duro trabajo que Bob y yo hemos realizado juntos, nos ha dado sus frutos", señaló.


En fin. Este gracioso chico, que ahora planea tirarse en un sofà a no hacer nada y encontrarse con amigos para mostrarles sus medallas, que quiere probar otras cosas en la Nataciòn y dejar de lado lo que ya sabe, que tiene el objetivo de hacer que en su paìs se hable de la Nataciòn tanto como de cualquier otro deporte (y la verdad, capaz y lo logra) sigue siendo un chico. Ya se dio el gusto de conocer al Rafa Nadal, hoy nùmero uno de la ATP (y tambièn ganador de oro en Beijing) y ahora quiere conocer a Tiger Woods y a Michael Jordan. Bueno, yo creo que este par irà a verlo antes de lo que èl espera. Que descanses y que sigas, Michael. Al menos no tendràs que salir con el cuento japonès de la dignidad para justificar lo que no se planeò, lo que no se entrenò, lo que no se hizo, lo que no funcionò. Disfruta tus medallas.
Que lo que pierdas ahora....ya lo recobraràs despuès. Al menos real tendrà.

(Phelps gana aproximadamente en estos momentos 5 millones de dòlares. Ganarà un millòn de premio de Speedo por lograr las ocho medallas de oro en Beijing y se estima que la mejora de sus contratos de publicidad lo llevarà a ganar la bicoca de TREINTA millones de dòlares. No està mal, verdad?)

Saludos,

Reacciones:

1 comentario :

  1. Bien por el tipo! pero me saben a bola las Olimpiadas hasta que China aplique los derecho humanos y libere al Tibet.

    Bejing Olympics: China: Gold medall for human rights violation.

    :)

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