sábado, 25 de octubre de 2008

Leatherheads: Baboseo garantizado... pero....y el resto?


A ver. Dentro del empastillamiento intensivo de episodios de The Office que me he venido dando ùltimamente como compensaciòn al hiper estrès laboral y que ha tenido efectos bastante positivos (No, no intento justificar la enèsima adicciòn mìa. De hecho, difìcilmente me justifico por eso y me limito a disfrutar la vaina mientras dura. Simplemente, imaginar a unos cuantos ineptos como Michael Scotts en potencia le bajò unos cuantos grados a mi arrechera particular. Y a la hora de la verdad, nunca viene mal bajarse los niveles de calentera a lìmites razonables. Permiten pensar. Y eso siempre es mejor que caerle a coñazos a cualquier otro ser humano, por mucho que quieran desafiar el concepto)

En fin. Valga el comentario anterior para contarle que una amiga de la oficina (compañera de esquina con quien comparto desde el saludo, desahogo comùn de arrecheras, malos entendidos y enojos con ciertos elementos de la oficina, hasta favores y pequeños servicios comunes, en el entendido de que en mi oficina no hay secretaria ni recepcionista y que todos terminamos echàndonos una mano en los oficios de "carpinterìa oficinèrica" (atender gente, llamadas telefònicas, estar pendiente de vainas que no sean de una y cosas del estilo) y por supuesto, màs de un relato particular sobre adicciones particulares, apuntaladas desde el dìa en que decidiò sacarme el relato del por què la foto y el wall paper de Kiefer Sutherland en mi esquina. Sì, Kiefer sigue ahì, con cacho de The Office y todo. No he sido capaz de quitarlo y menos a un mes de 24 redemption, que ha sido algo por lo que he esperado TODO este año tanto como por un aumento de sueldo. Dèjense de vainas. Krasinski es mi "cacho" favorito actualmente, pero a Kiefer no lo tumba nadie. Aùn.

En fin, que ya estoy alargando mucho esta vaina y es una revisiòn de pelìcula. En una chàchara sobre mi nueva aficiòn a The office, mi compinche, que por supuesto, como medio mujerero en este planeta tiene su particular atracciòn por George Clooney (Justificada, de paso....el carajo està interesantìsimo, aparte de ser el galàn otoñal que mejor ha envejecido en este planeta y tal como va, todas lo compartiremos por muuuuuucho rato sin una "oficial" de turno) pues nada, terminè descubriendo que ella habìa visto Leatherheads. Y prometiò prestàrmela (bueno, una versiòn pirata. Mi pana Juan Carlo me mata si captura èsta, pero què te puedo decir, compañero?)

Y de hecho, asì lo hizo en uno de esos pavosos dìas de mal humor de las semanas pasadas. Pero, empepada viendo episodios de The Office, apenas anoche decidì dejar la tele por las pelìculas y clavarme The devil wears of Prada (que comento en otro post) y Leatherheads. Esta ùltima, donde George Clooney es director y protagonista con Reneè Zellweger y el galanazo de The Office, John Krasinski, es una comedia romàntica ambientada en los inicios de la NFL (National Football League, lo que popularmente llamamos fùtbol americano)

Paso de largo que a mì ese deporte, en particular y en realidad... no me interesa y la verdad, la pelìcula no hizo nada por moverme de esa esquina. La ambientaciòn cincuentosa al estilo de comedias de esa època, intenciòn de Clooney desde el principio....es genial. Pero, pero, pero, pero.............la verdad...dònde es que està el guiòn?


Lo mejor....


1. Sì. Lo admito. El baboseo, uno de mis deportes favoritos cuando estoy en el cine o veo tele.... es altamente desarrollable en esta pelìcula, adicionando uno de mis fetiches personales: Un tipo con traje bien arreglado. Por el amor de Dios. De eso hay por montòn en esta pelìcula. Entre sonrisas de Carter Rutherford (aka Krasinski) y de Dodge Connelly (Clooney) y ver a estos carricitos esplèndidamente acomodados es como que sedante y baboso. Demasiado bellos los dos. Eso no mejora el libreto, pero al menos te mantiene pegada a la pantalla cual imàn. Y sì, es mejor buscar un lote de servilletitas, sobre todo cuando el carisma personal de los dos caballeros protagonistas se muestra en sonrisas y quema la pantalla. OH MY GOD.



2. La mùsica, el ambiente y la historia. Sì, creo que Clooney acertò realmente con todos esos elementos. La vaina es una comedia viejita, muy viejita, y los elementos estàn demasiado obvios como para no notarlos. Clooney se divirtiò que jode recreando el ambiente y no sòlo se nota en su personaje, sino en todo el grupo. Las escenas de fùtbol pueden ser demasiado còmicas en ocasiones. Y sì, la escena final, donde Connelly toma para sì el "truco" de Carter que lo convirtiò en hèroe, es un vacilòn con todas. Los diàlogos son inteligentes y lejos de la estupidez. Al menos uno no siente que està viendo una comedia romàntica que desafìa, aparte del aburrimiento....los niveles de estupidez cerebrales. Tiene momentos simpàticos, incluso graciosos (la borrachera de Carter es para agarrar palco y me dio muchìsima risa) y para entretenerse està màs que buena.

3. En actuaciones? George Clooney tomò mucho de sì mismo. Se divirtiò que jode y se nota. Es un papel que le quedò al pelo aunque, sì tiene algo malo: No muy distinto de muchos de sus papeles de galàn. Zellweger es veterana en comedias romànticas, y una donde puede sacar su habilidad de hablar demasiado (y que se le entienda!) le viene al pelo aunque acà no es que me mareò mucho salvo en una escena con Krasinski (la escena donde Carter se las ingeniò para sacarle la edad) y todo el pack con Clooney. Los intercambios verbales con Clooney son apoteòsicos y demasiado divertidos como para no destacarlos como parte de lo bueno. Son buenìsimos actores y se entienden. Aparte, que Clooney sea director da asì como que màs confianza. Se nota que se conocen, se nota que se tienen confianza, y eso se refleja en todos esos intercambios.

En cuanto al tercero en discordia en este asunto (John Krasinski) debo decir que fuera de mi baboseo visual por este muchachito me parece una delicia de actor con carisma y un futuro tremendo si se sabe manejar bien y evita encasillarse en papelitos muy al estilo de su hiper adorable Jim Halpert de The Office. Està en la etapa en donde es fàcilmente encasillable: es joven, es atronadoramente lindo, es hiper expresivo....el propio chamo para comedias romànticas ridìculas....pero tambièn tiene muy buen nivel para no ser exagerado y no pasarse de la nota. Logrò el nivel justo para que su Carter no se haga pedante ni muñequito de torta inexpresivo. En realidad, para mi gusto no se dejò opacar por los dos A-list de su pelìcula, sino que sacò categorìa y carisma: y ya eso es tremendo logro.

Y como le quedò claro que su personaje era un chico bueno e inteligente (su ànimo a su equipo y forma de ayudar a disciplinarlo es increìble y no de carajito estùpido) atrapado en un papel de hèroe que no tiene realmente, lo manejò con cuidado sin exagerar los tòpicos y aplicando una ingenuidad de lo màs dulce que suaviza las aristas de un personaje que tenìa todo para ser exagerable y para poner la cara del galancito de pelìcula clàsico, error en el que no cayò jamàs Krasinski. En algunos puntos de la pelìcula resuelve demasiado a punta de sus clàsicas "Halpert-muequitas" pero en mi opiniòn no desentona en nada con el resto del cast ni se dejò opacar por ninguna de sus coestrellas. Krasinski tiene carisma y promete. Le falta es desarrollarlo màs. Y està en la etapa propia para eso.

Jonathan Price, como el agente de Carter, es tan maquiavèlico que acabò divirtièndome de màs.

Lo malo....

1. Todos los que tomamos cafè o cualquier otro lìquido que requiera usar azùcar, sabemos que existe un punto en el cual endulzaste demasiado y ya lo delicioso pasa a ser no tomable. Pues bien, esta pelìcula està suavizada para lograr que todos los pùblicos pudieran verla, y el ambiente de los 50 donde besazos enormes, peleas muy sangrientas y demàs no eran nada aceptables. Pero le exagerò un tanto la nota, y en ocasiones termina hacièndose un producto demasiado edulcorado con tendencia al terrorìfico empalagamiento. Sobre todo en los tramos finales de la pelìcula que son insoportablemente empalagosos.

2. El guiòn. Clooney para mì quiso homenajear tanto las comedias viejas que terminò alargando innecesariamente una historia a la que le falta mucha sustancia. Y a falta de historia terminaron alargando mucho escenas que no ameritaban tanto tiempo. La escena de la persecuciòn con Lexie y Dodge, la pelea con Carter, la reuniòn con el Comisionado, ( en mi opiniòn la escena màs ilògica e insoportable del film. Hasta Krasinski me ladillò!) y sobre todo el insufriblemente largo juego final. No me basta con ver por ahì que se tardaron una semana filmando èsto y yo presumo que el consumo de jabòn de Krasinski, Clooney y el resto del staff debiò ser no menos de una pastilla al dìa para acabar como galanes de nuevo. Ok, la escena trata de convencernos de que ya con reglas, Comisionado y demàs, la vaina ya no era tan divertida. Pero la ironìa se esfumò en el tierrero del estadio, y el aburrimiento de la gente y del partido en sì se le termina contagiando a una. La parte final necesitaba un par de buenas tijeras. Yo le habrìa macheteado unos diez minutos sin que sufriera tanto.

Y mucho me da la impresiòn de que es, simplemente, porque la pelìcula tenìa tanto a dònde querìa llegar que al final no llegò a ningùn lado y ni hablar de profundidad. Se quedó en la superficialidad excesiva. Ni le llega lejos a la historia del fùtbol, ni la la crìtica de la excesiva necesidad gringa de un hèroe, tanto que se terminaron montando un cuento en un muchachito ingenuo pero talentoso como Carter, ni la crìtica a la excesiva necesidad de reglas en los deportes, ni la sàtira, ni el feminismo, ni nada parecido. Se quedò todo en la parte de arriba. Y eso hace absolutamente irrelevante el film. Aparte, el triàngulo....he perdido la cuenta de cuàntas pelìculas hay de dos galanazos peleàndose por una mujer.

Aparte....sì, como no. Yo sè que a mì me encantan las pelìculas y las series con tramas lo suficientemente enrevesadas como para descifrarlas. Pero coño, no tenìan que ser tan predecibles. Adivinè que venìa demasiado antes de que ocurriera. No necesitan ser tan obvios, carajo.

3. Honestamente, a mì no me convenciò Reneè Zellweger. Y no es que lo haga mal: la caraja es buena y sus intercambios con Clooney son geniales. Pero es lo ùnico genial que hace. Personalmente ni me convenciò como feminista, ni como periodista dispuesta a defender la verdad del artìculo donde revelò que Carter no era ni de vaina hèroe de acuerdo a su propia confesiòn, ni como enamorada de Dodge. La salvaron los intercambios con George Clooney para no dejarse aniquilar por sus dos coprotagonistas. Pero me terminò ladillando en muchos tramos.

En fin. La propia pelìcula para noches ladilladas, dìas con ganas de ver cosas divertidas o galanes lindos....y para reìrse sin sentir que la pelìcula es increìblemente estùpida; algo de inteligencia tiene, pero no se me transmite en un argumento obvio. Leatherheads no da para màs allà de eso. Buen intento, George, pero cèntrate en algo. Una cosa a la vez.

Mi puntaje: 7/10. Regalè par de puntos. Uno por Krasinski y otro por Clooney. Què te puedo decir.

Saludos,



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