martes, 4 de noviembre de 2008

Series en maratón o semanal....Dilema o no dilema? Nocivas o no?

Haciendo un recorrido por Internet, una de esas cosas que una hace cuando la musa no te acompaña para darle teclazos a un post de cualquiera de mis blogs, me encontrè de casualidad un artìculo de un blog que comentaba un artìculo recièn publicado en una pàgina argentina sobre maratones de series dada la creciente popularidad del formato DVD y la bajada (legal o ilegal) que te permite ver todos los episodios de una temporada a tu propio ritmo sin depender de canales de televisión maniático psicópatas como los canales de cable latinos. (aún ando viendo protestas y quejas por la decisión imbécil de Warner Channel de correr los estrenos de Supernatural, ER y Without a trace para fechas tardías del 2009. Como que si esas series se pararan en EEUU y la gente no tuviera opción a bajárselas como alternativa obvia) Eso sí, antes que lo olvide: Hay geniales excepciones, como la de Universal Channel que últimamente se ha vuelto un canal bastante cumplidor con fans de series establecidas, y a punto de estrenar la quinta temporada de House con unos siete episodios de atraso y Héroes, que tampoco es que lleva tanto adelantado. Bastante bien para el ritmo que llevan ambas series en gringolandia. Y así es que debería ser.
Esta nota advertìa sobre los "efectos nocivos" de dichas maratones. Sí. Supuestamente, calarse una serie a trozos grandes, indigesta, hace daño y afecta la historia. Deje que ya le explico.
El amigo bloguero que ponìa la nota, de manera lastimosa y literalmente se puso en tono "adicto yo? què va! No, yo no tengo tiempo de poner maratones, me controlo, eso es una distracciòn no màs" que bueno, qué le puedo decir, estimado lector; cada quien tiene derecho a decir lo que quiera, pero caramba....me pareciò medio chocante la excusa, como para querer parecer normal ante la gente, cosa que me parece medio fastidiosita para no calificarlo mucho. Què les puedo decir.

Y yo, que llevo el adicto hasta en el nick...menos lo disimulo. Bueno, no le voy a mentir, querido amigo. Me encantan las series y hay casos a los que le soy apestosa y terroríficamente adicta, los más obvios los ve en este blog a cada poco. Y si le digo que me arrepiento de eso.....estoy lejos. Muy lejos. Como le comentaba a una amiga reciente vía Twitter ayer, para mí esa es mi vía de escape a los disgustos, la pesadez, el tráfico, el Metro pavoso y con suicidas potenciales, las protestas, los imbéciles peleones y la mariquera del día a día de una oficina normal en Caracas. Jack Bauer me ha salvado más de una vez de las ganas de ir a gritarle a unos cuantos cerrados de mollera de acá. Uno transfiere mentalmente la tortura en pantalla a cualquier pobre víctima de la necesidad de este carrizo de tener respuestas y créame que se siente mucho mejor. Hace que una la lleve suavecita. Y lo mejor, al día siguiente llegas sedadito a una reunión y se cala al Michael Scott de turno con una sonrisa en los labios. O sacas la ironía de House. Todo tiene solución en esta vida.

El asunto es que el 100% de las series a las que, o de las que me llamo adicta, me las he maratoneado en un alto porcentaje, por no decir en su totalidad. Mucho viene de que yo:

a. Nunca veo una serie desde el principio (salvo contadìsimas excepciones, que recuerde ahora las principales Psych y Damages, que me atrajeron en el Pilot) En realidad, tiene que venir "el episodio" que es el capítulo que me interesa en la serie y que me anima a ver lo que lleve en ese momento.

y b. Si me gusta una historia quiero sabèrmela completa. Si no jamàs la captarè; es como leer un libro desde la página 200. No habrìa entendido nunca el chiste de la escena del 4.07 de 24 (La reapariciòn de Tony Almeida....for the first time) si no hubiera visto las tres temporadas previas.

Y siendo asì, cuando este chamo cita la nota argentina, pues nada, decido ver què efecto negativo tiene eso en opinión de expertos. Juro que el ataque de risa me durò rato. La primera excusa era algo asì como èsta, citando textualmente la nota:

Más allá de las posibles consecuencias mentales y hasta físicas de una sobredosis de ficción televisiva en formato DVD, esta modalidad de consumo compulsivo puede producir indigestión. ¿Cuáles son sus síntomas? Una historia que parecía sólida vista cada siete días, después de una panzada de cinco capítulos en una tarde puede mostrar baches y cabos sueltos. Quizás para atenuar los efectos nocivos de la lostmanía, los productores de Lost llegaron a aclarar públicamente, como si hiciera falta, que cada envío fue pensado, escrito y filmado como un show de una hora para un ciclo semanal.

Entonces me convencì. Esta gente no ha visto una serie en serio, valga la redundancia, en toda su vida. O jamàs leyeron una novela a punto de fruiciòn pasando pàginas como desquiciado. Porque eso no es màs que una reverenda tonterìa. Es igual que decir que una novela hay que leerla capìtulo por capìtulo y descansar a juro porque si no te cae mal. La culpa no es de la historia, sino que usted se la tragó de más porque eso viene en dosis tan específicas como las del agua oxigenada para efectos del tinte de cabello. POR FAVOR.

Prosigo mi lectura, y me encuentro con esta joya..........¿de chiste?:

Entre ellos se alista el sociólogo Luis Alberto Quevedo. En una entrevista publicada por el diario La Nación, advierte: “Cualquiera que haga la experiencia de ver de corrido todos los capítulos de 24 comprobará que resulta insoportable, porque esa serie no tiene una estructura narrativa pensada para la fragmentación de la TV. Está hecha para ser vista de a media hora por vez. Cuando la miro durante cuatro horas seguidas en un DVD, no tengo el mismo vínculo con la narración. Es como si yo intercambiara cartas con un hermano que vive en Canadá y creyera que la experiencia sería igual si juntara todas las cartas y las leyera de corrido. Si rompemos con las estructuras narrativas, de recepción, tecnológica y del goce de las grandes pantallas, yo digo: ¡Señores, esto no es televisión! Es otro producto cultural”.

Ah no, no es un chiste? (Miro con la patentada mueca de John Krasinski/Jim Halpert en The Office al espejo, que por cierto se me da bastante bien hacer)
WHAT???????????
Are you kidding me?????????????

Què broma tan seria es la gente que no sabe, carajo. Si este sociòlogo vio cuatro episodios de 24 corridos y de verdad, verdad nunca quiso pasar a otro episodio sino iuna semana despuès.....yo soy el Dr. House. Asì de simple. 24 es la historia màs contìnua que existe. Ver ocho episodios corridos (Mi récord personal) no me ha resultado indigestante. Si estresante por efectos de lo que es 24 en sí, y por eso mantengo mi promedio maratónico en 4-5 episodios por sesión para no alborotarme más que relajarme. Y no conozco muchos seres que opten por apagar el DVD despuès de ver un episodio. Sobre todo si es bueno.

Agrego algo acá. En todo el tiempo que llevo viendo series, y no es que me las de de autèntica experta de la materia, pero algo debo saber después de estos años....he descubierto ciertas cosas comunes a toda serie existente en gringolandia. Y son...

a. Toda serie tiene un momento altìsimamente creativo, normalmente las primeras temporadas, cuando la cosa es fresquita, se dan la lija de inventar, las cosas salen chèveres y la gente comienza a ver la vaina con ojos interesantes. Normalmente las primeras temporadas suelen ser las chéveres porque todo lo ves con ojos de novato.

b. Transcurrido este tiempo creativo, a medida que la gente internaliza la historia (es decir, la gente se la aprende, se ve los episodios, capta detallitos y atribuye cosas a sutilezas que no pensò ningùn libretista, pero así las ven ellos) y demàs, la cosa se pone màs complicada. El público comienza a exigir sobre ciertas partes, ciertas historias y demàs....y se arrecha con los cambios bruscos. Aparte, hay un efecto bastante clásico que es el que llamaré de la insatisfacción corrida: A medida que ves la serie te vuelves increíblemente más exigente. No es lo mismo ver el capítulo que te atrajo que ver la vaina seis temporadas después.



Y sì. Normalmente la gente se fija màs en los detalles que los mismos autores e intérpretes de la serie. Hay algunos productores vivos/muy inteligentes que revisan Internet para ver qué opinó la gente del episodio anterior y algunos terminan hasta disculpándose por vainas que para ellos estaban claras y que en la transmisión la gente no entendió (caso de Eric Kripke en Supernatural no hace dos semanas) Algunos productores odian este momento, porque la gente se los suele recordar como que mucho y ser hiper crítica a morir. Internet creò un campo de cultivo peor para esto: Foros, blogs y pàginas web de series donde cualquiera le pueda dar al teclado y opinar sobre lo màs reciente que pasò. Todavía Howard Gordon está explicando qué fue lo que pasó en la temporada seis de 24 porque a él le gustó, a Kiefer le gustó, al gentío de 24 le gustó, y la gente la despedazó a trocitos. El público de crítico suele ser más duro que la gente a la que le pagan para criticar.

Pero si se ponen muy estùpidos y deciden que "pararle a la gente es mucho, esta es mi obra y yo hago lo que me de la gana" la sintonìa cae igual que los precios del petròleo. En caìda libre. Que no? Siga creyendo que Jack Bauer llegarà una temporada de malo o que en The Office separaràn a Jim de Pam despuès de un agarròn y la gente no va a decir ni pìo. Siga creyendo!

c. Toda serie llega a un punto donde se termina la creatividad y comienza el efecto al que los gringos llaman Jump the Shark (saltar el tiburón, o sea, premisas desquiciadas, historias insostenibles y situaciones ultra disparatadas, ya lo expliqué previamente en el blog). Y eso puede ocurrir incluso al final de tu primera temporada (Prison Break!!!!) El pròximo paso es o alteras totalmente tus premisas, con lo que todo tu pùblico se arrecharà (y tu serie se irà al carajo) o simplemente, optas por buscar una salida màs o menos decente para continuar aunque sea a empujones y lidiando con dos cosas aparentemente irreconciliables: Si complaces demasiado al público se ladillan y si no lo complacen se quejan. Entonces te toca inventar en la medida en que eso más o menos compense los efectos.

Claro, eso no siempre es posible. El canal de televisiòn, feliz por tu sintonìa, querrà que estires la historia màs de la cuenta y entonces hay una enorme probabilidad que las ùltimas temporadas sean un desmadre esotèrico que no se parezca en nada a las primeras (Friends, Friends, Friends, Friends!)

d. Algunas series logran reinventarse sin alterar mucho sus principios. Pero no todas. Y èsto suele venir despuès de una temporada floja o problemàtica. A veces es que los escritores tienen una mala temporada o vienen muy mal después de líos laborales. Tipo la huelga de finales del año pasado / principios de este año. La quinta temporada de 24, la actual de The Office (aunque con excepciones porque hay vainas que a mí no me están cuadrando), varias temporadas de House... y espero yo, tengo los dedos cruzados y tamaño velón prendido al santoral entero, la séptima de 24.

e. Algunas series intentan solucionar ERRORES garrafales que cometieron en algùn momento porque parecìa que la vaina era buena, pero despuès dejò de serlo y les dejò un problemòn con la historia y los fans. Eso puede incluir la resurrecciòn de los muertos y la vida eterna, amèn (Aka: las resurrecciones en Prison Break y 24. Sin nombres para el que no estè viendo actualmente ninguna de las dos)

Y el punto más importante, para volver a donde comencé:

f. Si una historia tiene discrepancias, disparates, fallas, baches, cabos sueltos y demàs.....lo vas a notar vièndola semana tras semana o maratoneàndola. La historia no cambia una semana despuès. Si la base de la historia es mala HOY, lo serà la semana que viene. Si se equivocaron hoy, lo vas a descubrir rápido, la veas como la veas. Da lo mismo que esperes siete dìas o los diez minutos que te lleve ir al baño y buscar un snack para continuar. Si tiene problemas de estructura, los tendrà independientemente de la dosis que te administres. Eso no lo altera ver cinco episodios de golpe y porrazo. Yo vi la temporada seis de 24 episodio tras episodio y despuès me la fichè en maratòn cortesìa de mis propias bajadas y del DVD despuès. No variò mucho. Lo que no funcionaba, no funcionaba, y mis críticas son las mismas: pretendieron mucho y se quedaron en la pretensión. Moo point!



Es mentira que el vínculo no es el mismo. Para mucha gente la segunda temporada de Lost es un desastre, y bastante que tuvieron que trabajar Lindeloff y Cuse, con todo su equipo, para remontar ESO. La historia de Izzie y George en Grey´s Anatomy fue un desastre y una estupidez de Shonda Rhimes vista por capítulos o en maratón. Un libro malo es malo lo leas a pedacitos o de una sola bajada.

El problema del amigo sociólogo del artículo, en definitiva, es que no ha visto que la televisión cambió, y eso es de unos años para acá. Simplemente, la gente que trabaja en televisión se dedicó a innovar, a aprovechar el formato para contar cosas que podían desarrollar mejor que en un guión de dos-tres horas que es lo que puedes aguantar en el cine decentemente, a contar cosas mucho más interesantes, a mantener el interés del público con bastante menos de cien millones de dólares que puede costar una película más o menos grande, y eso lo incentivó la venta de DVD por un lado y la bajadera después.

Usted no sólo podía ver una historia BUENA para todos los efectos: No dependía del tráfico, de la locura, de los canales neuróticos, de los imprevistos de la existencia, de la estupidez de los programadores y de las cadenas de Chávez, sino cuando usted quisiera poner el DVD o el episodio en su computadora. Lost y 24 existen porque el DVD permitió que la gente no resintiera perderse un capítulo. Puedes verlas a tiros largos o a cortos. Ya las historias no son de las que terminan ese capítulo, sino que continúan. Y ante eso, tener la oportunidad de verlo sin tanto verguero y tanta espera es genial. Y mientras el cine no sea innovador, y le está costando, historias del tipo de Los Sopranos, Mad Men (que a mí me parece increíble, visto lo que llevo de mi maratón particular, es tan ordinaria y tan poco telenovela que no levanta polvo, pero cómo tiene de bueno!), House, Damages, Nip/Tuck, 24, entre otras, se llevarán el interés de una audiencia que quiere ver vainas nuevas y no pagar una entrada para ver la misma patochada de siempre con otras caras. Y eso equiparó la televisión con el cine.

Sin ir lejos, hasta no hace ocho / nueve años, la televisión era la hermanita indeseada en los Golden Globes/SAG (Premios del sindicato de actores) o sea, sabías que premiaban televisión pero era como la parte de segunda categoría del asunto. Nadie le paraba mucho a los actores de televisión, y las notas de prensa hablaban era del cine....no de la tele. Trabajar en televisión era de segunda categoría y parabas ahí si ya no te daban un cipote en cine. Ahora los actores se pelean por estar en televisión y los comentarios se equipararon para ambas....por no decir que televisión ha acabado llamando más la atención. Una asomada en una serie nombrada aunque sea dándole un papelito a uno de los protagonistas te puede dar tanto crédito como salir con Angelina Jolie en una cinta. No importa que después de la tele vayas al cine y no la pegues. La gente no se olvidará de ti. Y los sueldos de los niños de televisión, por más que se maten el doble que sus colegas en cine.....son millonarios e hiper millonarios. Que lo digan William Petersen, el sexteto protagónico de Friends, Kiefer Sutherland, Charlie Sheen y Jerry Seinfeld, (AH! Y olvidé al más importante: Mr. George Clooney!) chicos con cuentas bancarias enormes y carreras repotenciadas gracias a personajes que marcaron historia en la televisión americana.

El otro punto, intencionalmente lo dejo al final, es el hecho de que maratonearse una serie se asocia ipso facto con enfermedad, adictos, perdidos, antisociales y demás. Pues no sé, yo nunca me he calificado como enferma con eso. Sí, lo mío suele ser serio y cuando me pego le doy con todas; lo hice con Friends, Everwood, con House, con 24 debo haber batido récords personales de adicción que recién eché abajo con The Office, en que cuatro temporadas pasaron por mi vista en menos de un mes gracias al episodio 5.01 - Weight Loss. Yo lo considero una pasión tan válida como ir al cine con frecuencia, leer (algo que no he perdido, he bajado la frecuencia, obvio, porque debo compartirlo con otras pasiones) o demás.

Ver televisión me impulsó a escribir, y no es un punto que desprecie porque me gusta hacerlo y compartir mis opiniones sobre las cosas, por muy esotéricas que suenen. Me impulsó a ser una cazadora en internet, a aprender a valorar las cosas y los chismes....no importa qué tan inútil resulte eso para el trabajo por el que sí me pagan. Cada quien sabrá hasta qué punto el asunto pasa de lo normal. El mío es cosa mía. Es algo peculiar en mí y que me ha divertido en mi trabajo como no tienen idea. Por eso nunca me he molestado en arrecharme con quien opine que eso es malo. Asunto suyo, amigo mío. Cada quien tiene sus motivos y sus formas de liberar estrés: la mía es ésta. Me divierto. Y a la hora de la verdad, para eso es que lo llaman Hobby. Así que como excusas...búsquese otra para decir que los maratones son malos. Con éstas seguiré feliz haciendo mis maratones (Mad men la más reciente!) y pegándome a las series que más llamen mi corazoncito pro adicto.

Post "Saludos," encontrará la transcripción del artículo original que viene de la sección de cultura de un medio argentino llamado Acción Digital (izquierdoso con todas, por cierto. Y de tono muy parecido a Aporrea, será porque comparten ideología, posiblemente. Nada les gusta más a esta clase de medios que criticar lo posible y lo imposible también, parece que el pontificado sobre medios les va arrechísimo!). El blog que generó la nota es Hollywood News TV, de autor también argentino. La imagen es de NBC y elegí intencionalmente mi última adicción (Nah, fue la primera foto que conseguí)

Saludos,


Sobredosis de TV

En la blogosfera se multiplican los testimonios de serie-adictos, tipos que, como un tal Dave, admiten haberse tragado 17 capítulos de 24 en un solo día. “No sé si es mucho, pero acabé muy mal esa noche...”, confiesa este español en el portal www.mundodvd.com. Está bien, se trata de casos extremos. Pero cada vez es más común que alguien que no soportaría una película de tres horas diga, como si nada, que vio la temporada completa de Héroes o Prision break durante el fin de semana.
Más allá de las posibles consecuencias mentales y hasta físicas de una sobredosis de ficción televisiva en formato DVD, esta modalidad de consumo compulsivo puede producir indigestión. ¿Cuáles son sus síntomas? Una historia que parecía sólida vista cada siete días, después de una panzada de cinco capítulos en una tarde puede mostrar baches y cabos sueltos. Quizás para atenuar los efectos nocivos de la lostmanía, los productores de Lost llegaron a aclarar públicamente, como si hiciera falta, que cada envío fue pensado, escrito y filmado como un show de una hora para un ciclo semanal.
Es cierto que el público en general no se queja por las costumbres y ventajas que hizo posible el acceso a temporadas completas de series de TV. Con todas sus modalidades posibles, claro: compradas, alquiladas, copiadas o bajadas de Internet. Hoy en día, cualquiera puede ver su programa favorito en el momento y el día que se le ocurra. Fragmentación de la audiencia, que le dicen.
Sin embargo, algunos especialistas hicieron oír su voz disidente. Entre ellos se alista el sociólogo Luis Alberto Quevedo. En una entrevista publicada por el diario La Nación, advierte: “Cualquiera que haga la experiencia de ver de corrido todos los capítulos de 24 comprobará que resulta insoportable, porque esa serie no tiene una estructura narrativa pensada para la fragmentación de la TV. Está hecha para ser vista de a media hora por vez. Cuando la miro durante cuatro horas seguidas en un DVD, no tengo el mismo vínculo con la narración. Es como si yo intercambiara cartas con un hermano que vive en Canadá y creyera que la experiencia sería igual si juntara todas las cartas y las leyera de corrido. Si rompemos con las estructuras narrativas, de recepción, tecnológica y del goce de las grandes pantallas, yo digo: ¡Señores, esto no es televisión! Es otro producto cultural”.
Más allá de lo anterior, un porcentaje bastante amplio del periodismo especializado y del público en general parece coincidir en el siguiente punto: mientras Hollywood echa a rodar tanques de 100 millones de dólares para garantizar el retorno de la inversión y la continuidad del negocio, las ficciones más logradas de la última década pasaron por la pantalla chica y por los canales de cable. Seinfeld, Los Soprano y Lost, entre otras, marcaron un estándar de calidad en términos de sutileza de la trama y profundidad de los personajes. El alquiler de estos y otros títulos en los videoclubes, de hecho, figura casi a la par de los principales estrenos.
A escala local, las temporadas completas de Los simuladores o Historias de sexo de gente común se ganaron su lugar entre los estantes de cadenas tipo Blockbuster. Alejandro Ocón, guionista de Historias..., se declara seguidor de esta nueva forma de mirar tele: “Las series más populares, las que crean más dependencia, como Lost, Los Soprano o Six feet under, las miro de este modo: en poco tiempo termino una temporada entera. Para mí, como guionista, las historias no se resienten para nada. Y me parece que las cosas no van a cambiar hasta que el cine no levante puntería”.
Juan Andrade






Reacciones:

1 comentario :

  1. Interesante el punto de vista de Juan Andrade y comparto ciertos puntos de vista.

    Es cierto que ver una maratón cambia la narrativa (no es lo mismo ver de una temporada en una semana que cada semana un capítulo) pero es justamente este cambio el que demuestra si una serie es buena o no, si te la puedes aguantar 7 capítulos sin chistar puedes decir que estás frente a un serial de calidad mientras que si no te aguantas ni un episodio se puede decir que el programa es bastante malo.

    Cuantas veces me he desmadrado viendo un maratón de Weeds o de Flight of the Conchords solo porque me gusta? No lose, pero lo que sí se es que verlas no me hace un enfermo ni me ha obligado a ir al psiquiatra.

    El problema con el escritor es que infravalora la televisión y cree que amar una historia, adorar a un personaje o tan solo querer reirte un montononon son sinónimos de "enfermo mental".

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