viernes, 5 de diciembre de 2008

Karmas Navideños: El amigo secreto de la oficina....

Ayer en la mañana encontré una nota sobre lo que odiaba de la Navidad la amiga que escribe el blog Haciendo Limonada (excelente por cierto, tanto que le robé un rato al trabajo para escribir un comentario a la misma) Y bueno, la nota me recordó a martillazo limpio entre las sienes un detallito que había obviado entre el berrinche electoral, el berrinche aún más insoportable de Chávez y su obsesión por la reelección indefinida, el informe de inventario que intento terminar por estos días y nada que sale porque no hay forma que me envíen una información que necesito, los ajustes interminables, el costo de la vida, el pago de las tarjetas de crédito y mi particular necedad psicótica de las últimas semanas con 24 y The Office.

O sea: El juego de amigo secreto de la oficina y que no tengo ni la más prostituta idea de qué decir que me regalen
.

Dios, odio el juego de amigo secreto. Siempre lo he odiado. Ese trauma del maldito y estúpido llavero de Snoopy que me regalaron en el colegio cuando las demás colegas de salón recibían cosas más interesantes aún me carcome el cerebro cada vez que comienza el reparto de papelitos para el juego de la Navidad. Juro que cuando vi Christmas Party en la temporada dos de The Office lo aplaudí a matar: no sólo amé el episodio por la tetera llena de detallitos que Jim le regala a Pam, que es lo que uno quisiera que ocurriera ALGUNA vez en la vida: Fue por entender, compartir, y casi llorar la inmensa arrechera de Michael Scott cuando recibe un guante de cocina tejido después que regaló un Ipod Video. Sé que la serie lo manejó super exagerado, es comedia, pero nunca me sentí tan identificada en la vida con algo visto en mi DVD player que eso. Casi que entendía al pobre muchacho y su decisión de manipular la vaina haciendo un jueguito de róbese el regalo del otro para ver si atrapaba algo chévere. Si me hubiera podido colar en Scranton le habría dado un besazo a ese muchacho y no lo soltaba.

Uno termina jugando Amigo Secreto en la oficina por dos razones fundamentales: Ser buena nota (mejor no paso de ahì para no especular cosas más ácidas) e instinto básico de supervivencia diplomática oficinérica: Decir que no en una oficina que no pasa de doce personas es meterse en el mero centro de la mitad del medio del verguero, chismorreo y el desprecio oficinérico producto de las traumáticas profundidades de la obsesión navideña venezolana por la cual:

a. Todo el mundo tiene que estar contento en Diciembre, aunque lo que tengas sea ganas de chillarle a todo el planeta, meter la cabezota bajo la almohada y no sacarla de ahí hasta el diez de Enero poco más o menos, que es cuando se termina la obstinante ladillita del Feliz año tardío.

b. Jugar amigo secreto se supone que expresa tu afecto y cariño con esos carajos con los que vives (no, no convives. VIVES!) en una oficina ocho y más horas diarias. Pero por qué? Es igual que el día de la Madre, el padre, el San Valentín y demás: Uno debería expresar eso todo el año y no verse forzado a llegar a las profundidades del terror, peores que ver Saw 5 y Mirrors juntas, que es tener que enfrentarse a esta frase.

QUE COÑO LE REGALO A..........(Inserte acá nombre del compañero de trabajo que le tocó, que por esotérica voladura de tapones del destino y jodedera de la Ley de Murphy, SIEMPRE, SIEMPRE te tocará el personaje con el que de vaina intercambias el Buenos días)

Y las dos anteriores son tan obligatorias como tararear Sin Rencor (o agregue acá el nombre de la gaita que le parezca más insufrible, o todas las gaitas, que también se vale) o el Burrito Sabanero hasta el Alma llanera de la fiesta de Fin de año, las hallacas, el pan de jamón, la comedera, el arbolito y sobre todo....la caña. Qué vaina tan insufrible. Y bueno, ahora que lo pienso....será que Chávez está obstinado de todo eso y por eso nos quiere librar de esa vaina obligàndonos a estar pendientes de su obsesión reeleccionista? Vaya usted a saber!



En fin, déjeme continuar que ya me conoce: Cuando me inspiro salen unos post del tamaño de las cadenas obstinantes del susodicho que mencioné en el párrafo previo. El caso es que en mi oficina, dado que la gente quiere obviar el hecho de que lo que sabe de uno es lo que muestras en la oficina no más (Y yo no le voy a ir diciendo a la gente por la vida sobre mis obsesiones particulares aunque acá todo el mundo sabe que me gusta el rubio simpático de la foto de arriba (NO el Batman, por favor!) que se ríe desde mi cartelera, y que aparentemente protagoniza ALGO en televisión que yo suelo ver bastante y que no comento excesivamente por el mero instinto de preservaciòn de imagen profesional (Usted cree que la gente confiaría en mi palabra de gente seria en un informe si les muestro este blog y el Jack Bauer´s Daily Journal? O SEAAAAAAAAAA! Ya me entendió por donde voy, no?)) pos entonces se optó por el truco del correo común (para que en teoría nadie se entere quien te tocó) para enviar lo que te gustaría que te regalaran.

Auch. Eso es casi tan difícil como dejar que la gente adivine al azar y bueno, anula en todo sentido la sorpresa aunque en teoría te garantiza algo que no tirarás en la primera gaveta que consigas cuando llegues a tu casa. En teoría, he dicho: el mal gusto no se quita ni que le digas a la gente más o menos que quieres a menos que decidas ser radical. Es ESTO. Moo point.

Pero acá ocurre otro efecto, tan antipático como arriesgarte a que te regalen un llavero del PSUV cuando no quieres ni verles la cara a esos carajos. Y es el hecho de que la gente decide que tú tienes que comprarle algo que obligatoriamente rebasará el límite de lo que supuestamente establecieron en la oficina. Sí, siempre estará el Michael Scott que no regalará un Ipod Video, pero sí algo que va a verse o ser en realidad más caro que las vainas que compramos los demás. Entonces te pasan unas listas donde casi te dicen (casi no. Te dicen. Yo tengo una colega acá que el año pasado le dio a su amigo secreto hasta la tienda y estante donde estaba lo que quería de regalo. Lo juro por el DVD de Redemption que debe estar por llegar a mi casa y mis lectores fieles saben lo que yo aprecio mis corotos de 24) donde está lo que quieren, que es caro con riñones y sobrepasa tu presupuesto y el presupuesto de la oficina también.

O ocurre, otro caso de la vida misma de mi oficina, que está el personaje que te dice "cualquier cosa". Sabe usted qué es CUALQUIER COSA? Ahí comienza Cristo a padecer. Porque cómo clasificas cualquier cosa? Exactamente què regalo es "cualquier cosa?" Lo malo es que el personaje se empeña en que cualquier cosa le parece chévere y que no te molestes en fundirte las pestañas. Aunque busques subterfugios, siempre te sale con la misma respuesta. Pero....Sí, Luis, vete a regalarle cualquier perico de quincalla o un simple chocolate para que después no sólo no le guste, sino que todo el año siguiente te estén restregando en la cara el regalo cualquier cosa que le diste.

A mí me tocó el personaje de mi oficina con esa manía hace par de años y por supuesto, me estortillé la cabeza por UNA SEMANA pensando qué carajo le compraba. Mi mente en ese punto se cerrò bajo la presión navideña de no quedar mal en el damnit amigo secreto. No se me ocurrìa un carajo y el asunto era casi que de urgencia y yo tenía trabajo que hacer, que tampoco es que andaba de ociosa. Media hora antes de salir a la reunión habitual navideña de mi oficina, saco la cartera y decido que como el carajo quería cualquier cosa, entonces me transaría por algo que yo aceptaría con gusto (y de hecho era mi pedido ese año: un reloj Casio bien mono que me regaló mi jefe y que aún uso porque esa marca es guerrera y media y el reloj sigue estando arrechísimo) Así que bajé y le compré a tarjetazo limpio (pero dentro del límite!) un reloj. Casio también. Llegué echando humo (de la carrera que pegué entre la tienda y la oficina) para llegar a tiempo de la salida porque la vaina era en un Pekín caraqueño bien lejos de la oficina y las tercias de RRHH me querían asesinar a esas horas. Afortunadamente, le gustó. Suerte que tuve. Y le gustó tanto que aún lo usa. Bendito sea el cielo. Amén. Whatever.

Cuando se trata de pedir yo, acá la cosa se pone verde también porque para rematar, procuro no ser desconsiderada. Quiero una mariquera que me guste, pero que no le cueste un ojo de la cara al que me la regale y que yo no termine tirando en cualquier rincón. Tengo un cerro de cosas que no me pondré ni en esta vida ni en ninguna por ahí todavía, producto de este tipo de situaciones. Y yo, oh Dios... tengo mala suerte con mis regaladores. En Diciembre es que una se arrepiente de lo reservada que es por naturaleza.
O los regalos son como los de mi querida progenitora, que después que crecí y ya no pedía determinadas vainas al Niño Jesús decidió que regalarme lo que ella considerara que yo necesitaba más ( o sea, eso que no me compré durante el año por falta de tiempo o porque ella se hartó de verme algo puesto, lo primero que ocurra) era prioritario antes que algo que me pusiera los ojos del tamaño de catedral. Pero bueno, como casi siempre la acierta con sus elecciones, una no se puede andar quejando. O me salen carajos que me regalan vainas esotéricamente parecidas al llavero maldito.

Entonces, pos nada, mientras no queda otra cosa que las vainas abre ojos con todas se las regale una misma. En esta vida o te deprimes por que no te regalan las vainas o tomas el volante, así que yo manejo mi carro. Y bueno, me he auto regalado en las últimas tres navidades tres packs de 24 para mi disfrute particular vacacional maratònico/ocioso/coleccionista y este año me estoy obsequiando aparte de 24 (Más pequeño por razones obvias de que no hubo temporada) algo de The Office también. Una se tiene que consentir de vez en cuando. La depresión cae mal en el estómago.

Otro punto: Lo que más me suele gustar de las cosas que tengo son las vainas que literalmente me hicieron invertir tiempo y perder pares de zapatos y horas de navegación en la Red. Amo mis packs de series porque todos llevaron HORAS de mi vida para conseguirlos a precios anti ruina de mis cuentas bancarias, incluyendo las horas que necesité para que Cadivi me aprobara el cupo en dólares cuando mi proveedora de DVD, decidió no seguir trabajando en eso. O sea.

Y es difícil para mí aspirar a que alguien que, como diría mi alto pana Jim Halpert, no conoces como amigo, sino como simple Compañero de trabajo, se ponga a patear calles por algo que me apetezca que jode. It´s complicated. Yo sí lo hago. Y me auto gratifico por hacerlo cuando tengo las vainas en las manos. Es difícil, carajo. Pero ni modo. Me gustan porque me costaron que jode conseguirlas. Usted cree que voy a poner a un colega a buscarme el muñeco de Jack Bauer que hace rato me tienta (y que decidí dejar este año porque el cupo en dólares no daba para eso. El muñeco no me iba a costar tanto, en realidad hasta rebajado estaba, el raspón iba a venir por transporte y ahí si tenía dudas de poder cubrirlo. Ante la duda opté por dejarlo) y que va a sufrir buscando precios hasta que ese algo se adapte al presupuesto del Amigo secreto? NAH! No lo hago yo....lo va a hacer otro? Nada que ver.

Y dejàrselo a elecciòn para que me sorprendan? Ni de vaina. Capaz que me salen con otro llavero. Y no, no es obsesivo: No me apasionan NADA los llaveros. Qué te puedo decir. Algún día alguien que no sea yo misma me sorprenderá con algo como ésto, encontrado en una simpática librería de reciente apertura por la zona de Sabana Grande adentro....



Sí. Una de esas novelitas basadas en 24....en español. Fue una sorpresa. Este....sí. Es mía, por supuesto le saqué rosquillas a la Master Card. Qué le puedo decir. Nunca creí que eso se encontraría acá (Las que tengo son por shopping en Amazon con el cupo Cadivi. O sea)

En fin. Lo malo de este post ahora es que me termina convenciendo de que....sigo odiando los llaveros por culpa del amigo secreto (no es chiste, el que tengo lo regalaron en una fiesta de oficina y tiene una chorrera de años conmigo hasta que se rompa el cuero) y que ni escribir este desahogo particular me ayuda a determinar un posible regalo particular para amigo secreto....Y no quiero que me regalen otra agenda para estropear. Damnit! Dios, esos karmas navideños. Qué ladilla. Será que es muy tarde para convencer a la gente de mi oficina de intentar algo menos estresante? Ya les contaré.

Saludos,

Reacciones:

5 comentarios :

  1. Ayyyyyyy es taaaaaaaan cierto lo de los regalos!!!!! Por acà hay otra partidaria de esto: los regalos o se hacen bien o NO SE HACEN. Cuando yo voy a comprar un regalo, es simple, lo que no me gusta a mì no lo compro. Tampoco soy de preguntarle a la persona lo que quiere o necesita porque es horriblemente incòmodo. Se supone que yo tengo que pensar en lo que le puede gustar y tratar de sorprender a la persona.

    No te puedo creer eso de que le dijeron a la persona dònde estaba el regalo que querìa y el precioooooooo!!!!!!! ESO NO SE HACEEEEEE!!!!!! Perdòn, se supone que uno tiene que pensar en la otra persona, no en quedar bien uno por hacer el regalo màs caro. Para què hacen eso? Para despuès estar todo el año echàndole en cara al pobre que recibiò el regalo que le hicieron el regalo màs caro? Ay, Dios...

    Lo peor que me pueden regalar a mì es plata "para que me compre lo que quiera" por dos cosas: primero, regalar plata suena a que ni se acordaron y no dedicaron tiempo a comprar un regalo y segundo, me dicen "que me compre lo que quiera" y despuès cuando digo lo que me quiero comprar me salen con "ayyy eso te vas a comprar?" Entonces, acepto cualquier pavada, aunque sea un adornito, con los llaveros no tengo problema, pero plata NO!!!!! Porque aparte si yo invierto tiempo en comprar un regalo como corresponde, me gusta que conmigo hagan lo mismo.

    Entonces, digo yo, el amigo secreto muchas veces se hace para que uno no tenga que comprar regalos para todos. No serìa mejor comprar aunque sea una pavada para cada uno pero que sea un regalo bien hecho y evitar todo eso? Creo que serìa menos estresante.

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  2. Jajajaja, me dio mucha risa este post (¿será porque estoy pasando por la misma situación actualmente...? ¿Lograré comprar el regalo de amigo secreto sin morir en el intento? Averígüelo próximamente, en un cine cerca de usted...)

    Anyway. En la oficina, desde que estoy trabajando allá, me ha tocado 2 veces lo del amigo secreto, incluido lo de este año. En ambas hemos hecho listas para "sugerir" qué nos gustaría que nos regalaran (aunque claro, también nos tocó uno que decía exactamente qué quería, con mapa incluido para llegar a la tienda donde lo vio - obviamente me cuajé de la risa cuando leí la parte respectiva de este post), y, cabe destacar que el año pasado me dieron algo que, por una parte, no figuraba ni a palos en mi lista (y conste que dije cosas bien generales, pero consideradas a la vez... nada de iPod, ni monitor de 22'', etc, etc...), y por otra, nunca me quedó bien. :S (me regalaron una camisa...)

    Este año puse nomás dos cosas (irónicamente, una de ellas fue una camisa :P, eso sí, específica: manga larga, preferiblemente azul, talla M -máximo L- y bajo ninguna circunstancia, rosada o cualquier color equivalente) y todavía ando debatiendo acerca de qué comprarle a mi amigo secreto... idealmente, tendría este fin de semana para ir a comprar algo, pero no tengo ni idea... (porque no leí la lista) Al menos tengo hasta el viernes que viene para decidir. :S
    En fin...
    Pero bueno, ojalá este año tengas suerte y no te regalen un llavero del PSUV... o peor, una foto del susodicho para sustituir a la de Kiefer (ugh, no, eso no se lo desearía ni a... él mismo. Me imaginé la foto y me asusté.)

    Bueno el post, jeje. ¡Saludos!

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  3. jajaja morí de risa con este post!

    en especial porque a mi tambien me regalaron un llavero..de Snoopy hace 5 o 6 años.

    Pero creo que merecia el llavero ya que soy una de las personas que dice "cualquier cosa" ... y lo hago porque me gusta recibir regalos que realmente signifiquen algo para quien me lo compró, en el caso de hacer un intercambio o amigo secreto con verdaderos amigos, prefiero que esa persona me compre algo que cuando vea en las tiendas diga: "quiero que ella tenga esto y piense en mi"... a eso me refiero con "cualquier cosa"... ahora bien, si es en otro lugar donde no me conocen bien podria pensar en algo o quizás hacer una lista, sin embargo, estaría igual que tu porque, por el momento, no se me ocurre pedir algo en especifico.

    Espero que puedas solucionar tu problema con el amigo secreto y que todo salga genial!!

    <3

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  4. hahahah la verdad es q me dio mucha risa el post.
    1 lo de MOO point es de friends verdad? xD
    2. es aun peor cuando trabajas con 43 mujeres te puedes imaginar lo dificil q es hacer el amigo secreto y claro es q ni por la mente te pasa el no participar en el amigo secreto xD
    3.q suerte tienes yo tengo q hacr amigo secreto en navidad y a finales de julio ya q trabajo como teacher. ES UNA LADILLAAAAA!!!
    suerte con el regalo y esperemos q no te den otro llavero xD

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  5. O_O CAAAAAARRRRMMMEEEE!!!!! dime por fa donde lo compraste que ese es mi regalo de navidad fijo!!!!!!!

    Cuales habia y cuanto te costaron, hay que preparar el presupesto jeje

    Saludos señorita ^_^

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