miércoles, 7 de enero de 2009

Limpieza de primavera....

Por orden general, detesto la tarea de organizar cosas. Soy de las que acumulo vainas, y admito pùblicamente por primera (y ùnica vez en la vida, si mi hermana por mera casualidad de la existencia para por acà y lo lee) que detesto hacer tarea de organizaciòn. Archivar papeles es una pesadilla que evito con todas hasta que se vuelve crìtico.

Error garrafal. I know that.

Pero asì como ocurre eso, llegan dìas, afortunadamente, en que la vaina se vuelve crìtica. Ya en Noviembre comencè a sentir los primeros embates de la situaciòn de crisis en la que "o te pones a hacer algo o te vas a dormir a la sala porque no te queda màs espacio libre que la cama"

Pero tenìa que llegar diciembre, mi lote de semanas de vacaciones colectivas de la oficina y la tercera semana de las mismas (cuando definitivamente comienza el ataquito histèrico efecto del estrès existencial habitual por el cual ya una comienza a acusar la falta de la locura diaria de Metro màs el estrès oficinèrico) y me llegan a casa los dos ùltimos paquetes que le saquè al cupo de dòlares de Cadivi de internet del año pasado.

Cuando voy a ubicar mis dos DVD y mi libro y encontrè que ya no quedaba espacio ni para el triste DVD de Jack Bauer que no fuera MI cama, entonces me di cuenta que la vaina iba ya por la crisis de espacio.

Y esa ha sido mi ocupaciòn esta semana. Desocupar y limpiar.

Es impresionante la cantidad de mierda (no se me ocurre una mejor palabra) que uno puede acumular detràs de tres puertas. Màs con la maña de guardar porque "a lo mejor un dìa lo uso" lo que termina siendo un caos porque lo que realmente te gusta està agarrando polvo fuera por falta de espacio. Cremas que te compraste y que no te gustaron porque eran demasiado grasosas, jabones robados de habitaciones de hotel con los que no necesitarè comprar jabòn hasta junio de este año al menos, recibos de toda vaina, estados de cuenta de tarjetas que no necesitarè ni para pedir papeles porque capaz ese dìa no los encontrarè y tendrè que pasar tres horas de mi vida en atenciòn al cliente (cuando no se pueden sacar por Internet) Diskettes del año en el que usaba Mac, pinturas que nunca me gustaron, papeles, recibitos de cajeros, recibos de compra por punto de venta, revistas del año del cataplìn, zapatos que nunca màs me puse porque me quemaron los callos de las plantas de los pies y se terminan desbaratando cuando te los pones (palabra de honor, me acaba de pasar con unos tenis de goma que tenìa desde hace como siete años) bolsos que adquieren un irresistible olor a moho repletos de papeles y demàs porquerìas que una decidiò no traspasar a otro bolso, bolsos que perdieron las asas (y yo que soy tan dada a volverlos mierda del uso) En fin!!!!!!!!!

Otra vaina que encontrè, metida en un bolso, fueron impresiones de hojas que en algùn momento escribì. Eso sì me detuve a leerlo antes de decidir, finalmente, que no son cosas que deseaba conservar; algunas estàn en este laptop ya en su versiòn de archivo y no necesito màs que buscarlo. quizàs en algunos casos reescribirlo (y no, no sè si alguna vez tendrè el valor de ponerlo vìa blog); otras porque de verdad ya no deseo tenerlas: son cosas que pensè en algùn momento, que escribì, que me arrecharon incluso, pero que ya no quiero volver a ver. Simple y llano; hay cosas en las que la mente tambièn necesita una limpieza de primavera. Hay disgustos que imprimì para leerlos a solas: a veces la pantalla lumìnica no ayuda a pensar. Pero que leerlos ayer me hizo pensar que en el 2009 ya estàn màs que superados. Aprendì un montòn de la gente por ellos. Pero no es necesario tenerlos màs agarrando polvo.

Prefiero que esos viejos pleitos sean los que agarren polvo, pues.

En fin. Al final de la semana mi adorada colecciòn de DVDs tendrà su espacio propio sin amuñuñarse Scranton contra Jack Bauer y èste contra las Gilmore Girls y Verònica Mars (cuya tercera temporada recièn acabo de comprar y la debo estar viendo a finales de este mes, si 24 y el trabajo me dejan, que va a costar, I guess), mis libros màs recientes tendràn espacio (aunque acà tambièn me toca hacer una razzia y comenzar a disponer de libros que no pienso leer nunca màs en mi vida, comenzando por un cuarteto que de paso no debì comprar, pero whatever. ya me matè la curiosidad), tengo jabones hasta mediados de año (reducciòn de costos de perfumerìa, todo està recontra caro, carajo!) reciclarè papel y unos cuantos artìculos de papelerìa que me encontrè limpiando y que todavìa sirven.... y habrè terminado con unas vacaciones necesitadas pero donde tambièn apliquè limpieza de primavera para acabar con rencillas imbèciles, malestares de hìgado provocados por estupideces crònicas y el desmadre mental. Màs fresca a reorganizar mi negocio para el 2009. No me calo màs la loquera provocada por atorados....si Dios quiere!

Làstima, eso sì, que del manicomio polìtico no nos podamos hacer una limpieza de primavera. Què làstima. De ese basurero estresante mierdèrico sì no nos libramos nunca. Ni queriendo!

Saludos,

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