viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Una nueva versión de Corazón Salvaje?

Vamos a ver por dónde comienzo acá. 
La historia de esta adicta y su romance televisivo no se limitó a series. Sí, mis queridos lectores; si me conoce de ahorita, entérese. Alguna vez en la vida me pegué viendo telenovelas. Y no, no me da pena, que eso lo hacen para que lo vea la gente. Ya lo he dicho previamente, a mí me gustan las buenas historias. Y de paso, antes no había la cantidad de opciones televisivas que tenemos ahora. Así que sí, vi unas cuantas novelas antes de dedicarme definitivamente a mi pasión actual seriéfila.

Esa época telenovelera mía, incluyó algunos terroríficos (por lo malos!) seriales hechos para telenovela (sí, de esas novelillas estilo "Somos tú y yo", "High School Musical" pero bastante más viejita la vaina, o sea, de cuando Menudo. Tiré la cédula, pero bueno, el gusto se desarrolla con el tiempo y viendo un montón de cosas para contrastar)  duró hasta más o menos la década de los noventa, cuando ya la repetición de temas en las telenovelas me ladilló, y eso que yo no vi más de un clásico teleculebrónico venezolano. Yo no vi Cristal (jamás soporté a Jeannette Rodríguez, en principio, y la historia me caía de la patada) ni Kassandra (después de cuarenta veces oyendo el chillido la aborrecí), ni Topacio (Porque tampoco me gustaba Grecia Colmenares ni me mareaba el cuento de la cieguita) y tampoco vi Por estas Calles porque la vaina noticiosa en esa fecha no mareaba tanto como ahora.

Bueno, para qué le voy a mentir: en esa época no me interesaba y si la pusieran ahora menos la vería por el hastío supremo que le tengo en este momento al tema político y a las noticias a toda hora. Otra novela que me chocó de entrada y con la que nunca he podido comulgar, ni en su versión original ni en las posteriores: Betty la fea. Recuerdo que la veían unas colegas en un trabajo en que estuve y yo me sentía más perdida que el hijo de Lindberg, porque el tema no me mareaba ni contado ni en la tele.

En fin, cuando contraté Directv, culpa de Chávez por supuesto (el muchacho ya comenzaba su carrera cadenérica que interrumpía cualquier intento de seguir algo de más de dos capítulos en televisión abierta. Aún me acuerdo de mi hermana gritando por que le interrumpieron la transmisión del final de El Clon) y del pésimo sistema de antenas del edificio donde aún vivo, ya había visto suficientes cachifas pasadas a millonarias, suficientes carajitas sufridas, suficientes galanes pendejos, había aprendido algo de terminología mexicana/Colombiana/brasilera/frases pegadizas en telenovelas venezolanas (menos argentinas, nunca he podido tolerar una telenovela argentina completa porque el acento se hace muy pesado) para repelerlas de por vida, y había visto ya algunas historias realmente buenas como para echarlas a perder viendo porquerías mal montadas y remakes pavosos. Categoría en la que entran muchas de las que escribió César Miguel Rondón, Senda de Gloria, Las Aguas Mansas, Café con Aroma de mujer, Roque Santeiro, no se cuántas más novelas brasileras y demás que son novelas que merecen ser vistas más de una vez porque se las traían de bien hechas, bien actuadas y mejor montadas. Una de ellas, la que genera esta nota, fue Corazón Salvaje.

Corazón Salvaje estaba basado en una novela del mismo título que escribió Caridad Bravo Adams, una señora mexicana hija de padres cubanos que escribió varios melodramas adaptados, re adaptados y ultra remakeados por la televisión mexicana y unas cuantas más por ahí. La historia de la que hablo en su texto original, estaba ambientada inicialmente en la Martinica, los apellidos de todo el mundo eran franceses, y tocaba una serie de temáticas relacionadas con la igualdad, la esclavitud, maltrato infantil y otra serie de cosas del estilo.

La versión mexicana de 1993 y que protagonizaran en ese entonces Edith González, Eduardo Palomo, Ana Colchero y Ariel López Padilla, era la tercera que se montaba en México, pero quizás es la más recordada porque combinó en una sola telenovela:

a. Una historia coherente en todos sus puntos (y una adaptación que no tenía nada que envidiarle a la versión original por no decir que es una de las mejores adaptaciones de libro que he visto ever. Esta versión, con respecto al libro básicamente mexicanizó la historia, eliminó las partes más largas y que en una novela televisada se habrían hecho muy pesadas (el juicio de Juan, que en la versión 93 ni siquiera aparece), agregó personajes e historias que no están en el libro pero no desdicen de su integridad (describe mejor a los aliados de Juan y agrega a Marcelo Romero Vargas y compañía, que no están en la novela original) y cambió los apellidos y títulos a versiones más latinas: Las Molnar se convirtieron en Condesas de Altamira, y los D´Autremont, algo impronunciable por estos predios, se transformaron en los Alcázar y Valle. Renato, el co protagonista, es Andrés de Alcázar en esta versión, Pedro Noel se transformó en Noel Mancera)

b. Unas resoluciones coherentes y con sentido, algo que se extraña en la mayoría de telenovelas. Y no solo actuales. Por supuesto que no faltaron giros estúpidos y algún que otro punto incomprensible y esotérico mal montado, aparte de algún que otro personaje innecesario, pero tener una historia central bien armada y bien ligada perdonó muchas de esas idioteces secundarias. Nadie es perfecto.

c. Unas actuaciones sobre la media. Pero MUY sobre la media. Edith y Eduardo no interpretaban a Mónica y Juan: ERAN Mónica y Juan. Así de simple. Absolutamente convincentes en sus papeles y ese es el tipo de cosas que te hacen creer en la historia y pegarte a ella como chicle. Las historias te llegan si los actores te las saben hacer llegar. El resto? también hicieron trabajos fenomenales y destacables. Ariel López Padilla se creció episodio tras episodio en un personaje y una situación demasiado fácil de sobreactuar y echar a perder. Los berrinches de la Colchero (Aimeé) con Edith González (Mónica) eran apoteósicos.



d. Fue una muestra de como lograr sensualidad y erotismo en un drama sin necesidad de llegar a la vulgaridad y al uso de conceptos no acordes con una historia de época. El hecho de explotar a gusto las escenas post sexo mostró la personalidad cambiante de los personajes principales y la evolución de su relación de una manera clara sin necesidad de abusar del erotismo.

e. Una de las mejores bandas sonoras EVER. Es de los discos que provoca escuchar una y otra vez. Yo recuerdo que conseguí un casette original con esa banda sonora y después ya me lo bajé en MP3.

f. Lo más que agradecí en esta novela: Había evolución de los personajes. Nada de la estúpida que siguió siendo estúpida hasta el segundo final. Acá todo el mundo pasó de un nivel a otro, tuvo matices que no hacían al malo insufriblemente malo (O increíblemente malo, para los efectos es la misma vaina) Quizás la más llamativa fue la evolución de la protagonista femenina, que parecía ser la tipa timidita que al principio apenas protestaba cuando le hacían vainas terribles y la forzaban a hacer cosas que ella no quería, para convertirse en una mujer, que de acuerdo a Juan: "más que esposa, sea mujer. Un ser humano que puede hablar, pensar, decidir" La tipa después no se dejó manguarear ni por su mamá, ni por la madrina, ni por el resto de la familia.....y hasta forzó al tipo a buscar sus mejores argumentos y estrategias para reconquistarla.

g. Los trapos!!!!!! y la ambientación. Las tipas debían sufrir poniéndose tanto trasto encima, pero se nota que quienes los diseñaron se dieron gusto, sobre todo con los de las mujeres, que mostraban sensualidad e insinuaban los atributos de sus portadoras sin salirse en ningún momento del estándar de la época que mostraban.

De esta novela se pretendía hacer una segunda parte, dado el éxito de la versión, plan que fue truncado por el fallecimiento de Eduardo Palomo en noviembre del 2003 a causa de un infarto. Sí me dio pena cuando me enteré. Ana Colchero ya no trabaja en televisión, supuestamente, por veto de los canales mexicanos y según entiendo se dedica a escribir. Edith González y Ariel López Padilla aún trabajan en telenovelas y otros materiales, ella estuvo recientemente en la segunda temporada de Mujeres Asesinas, en su versión mexicana.

En fin. No sólo toco el tema por el hecho de que en estos días encontré una versión de la novela en Internet que generó el suficiente interés como para bajarla completa. El asunto es que leyendo en estos días noticias, me encontré con que en México están grabando actualmente otra versión más de esta novela. Si ya el asunto apestaba porque no hay nada más peligroso que hacer un remake, y más de una novela tan bullera internacionalmente, el conjunto de los siguientes puntos, ya vistos por ahí, hacen que el remake de marras no me huela a nada particularmente bueno:

a. El culebrón de 2009 lo protagonizarán Eduardo Yañez (que está en todo culebrón mexicano, parece, porque cada vez que uno pasa por una novela mexicana el tipo está ahí metido) Aracely Arámbula (Que está muy de moda lately porque la damisela es la mamá de los dos retoños del Luis Miguel) y Christian de la Fuente (un chileno bastante lindito él, pero con muy poco tino para elegir papeles decentes (aún me dan náuseas de un papel de invitado que tuvo en Psych hace un par de temporadas atrás) Véase y compárese el grupo protagónico de la versión 1993 con la versión 2009:





Ah, sí. En la segunda foto falta alguien. Y es que la chica hará los dos papeles. Aimée y Regina (el nombre de la buena de este culebrón, nada que ver con el libro) Y no es por nada, pero los trapos de época se ven ordinarísimos. O los que los lucen los llevan mal puestos, una de dos.

b. La novelita de marras no es un remake. Es remake doble: De Corazón Salvaje y de otra culebra llamada "yo compro esa Mujer" donde hay las inevitables gemelas interpretadas por una misma actriz. Si ya versionar una es un desastre, dos es para locos.

c. Porque salvo una película de Lindsay Lohan (Juego de gemelas, creo que se llamaba), la veintiúnica de ella que vale la pena, ninguna cinta, serie, película o demás con gemelas interpretadas por la misma persona, funciona; al contrario, termina siendo una peste. Porque no suelen darle personalidades distintas, sino más o menos la misma vaina con algo bien dispar, tipo que una es buena y la otra es mala. Boring. Novelas con gemelas hay por carajazos, lo que hace aún más aburrida la perspectiva.

d. Porque los dos protagonistas masculinos se ven muy viejitos para la gracia. Eduardo Yañez no tiene veinte años hace mucho rato. Y se ve muy gordito para ser el pobretón que se supone es Juan del Diablo. Christian de la Fuente se ve feísimo, y nada, nada, nada galán con ese traje.

e. Porque me da la impresión de que la selección de la Arámbula no viene por sus cualidades de actriz sino por su relación con el Luis Miguel. Toda actriz cuyo divismo viene de incidentes externos y no de sus cualidades de actriz no vende novelas. Lo que vende es puro morbo y curiosidad para los amantes del chismorreo farandulérico.

y f. Porque las comparaciones van a ser inevitables. Más con una novela tan fácil de re ubicar vía Internet y que aún conserva un buen grupo de fanáticos.Y yo me temo que será ésta versión la que saldrá perdiendo. Clásico: si la versión anterior no sirvió para un carajo, puede ser que las cosas funcionen. Pero si la versión previa es buena, y en este caso es absolutamente brillante.....las cosas le van mal a la siguiente a menos que tenga algo que destaca. Las cosas se ponen más difíciles, pues.

En fin. Cosas de la falta de creatividad que obliga a los canales a irse por lo más barato: Remakes. Da la impresión de que las ideas para historias de este género se terminaron hace mucho rato. Lo que no hace mucho por uno para volver a ver historias de este tipo. Lo único que me haría pensármelo? Novelas brasileras, para mí las más brillantes del género. Pero ya como que me habitué al formato series, que es más corto y se presta a ser más creativo que una historia que va y viene por capítulo tras capítulo.

Saludos,



Reacciones:

2 comentarios :

  1. Es apenas hace varias semanas que comencé a ver telenovelas, y corazón salvaje 1993 y la actuación de Eduardo Palomo, Ana Colchero y Ariel López Padilla me encantaron, menos la de Edith González, que es buena, pero de cualquier manera su personaje aunque se estira un poco no da para mucho

    Estoy de acuerdo con tus comentarios con respecto al remake 2009, del cual sólo he visto un capítulo cuando mucho, suficiente para darme cuenta del bodrio de Televisa y sentir pena por EY, AA y demás actores, en Internet han comentado que se va a recortar por falta de audiencia, creo que se lo merecen

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  2. Me encanto cada palabra que has utilizado para describir la telenovela corazon salvaje sin palabras mas, sin palabras menos tienes totalmente la razon

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