jueves, 15 de octubre de 2009

Blog Action Day: Cambios climáticos: Meditaciones entre la papelera....



Debo comenzar esta nota sobre cambios climáticos, tema de este año en el Blog Action Day, contándoles una anécdota de índole personal.

Hace algunas semanas, nos dimos cuenta en la oficina que salvo que nos comencemos a tirar cosas unos sobre otros, apenas contamos ya con espacio para almacenar, y necesitamos espacio para un nuevo colega. Y como esta semana la actividad ha sido realmente mínima, decidí que la mejor manera de librar energías era justamente una de las labores que más detesto en la existencia: arreglar papeles. Pongámosle algún nombre: aparte de cumplir con la necesaria labor de liberar el escritorio donde hace rato ya no cabe un cristo más, también se trataba de limpiar mal karma que viene acumulado en las arrecheras que suelen significar esos papeles en mi trabajo.

La gran mayoría eran ya cosas innecesarias/inútiles/inservibles: reportes, cartas, informes a los que nadie le paró (considerando que hoy en día siguen los mismos líos), correos donde se fue y se vino y no se resolvió un carajo. Pero no sé, de pronto me quedé helada con un Waraira Repano particular de papeles bajo mis piernas y una enorme bolsa negra que se llenó en menos de lo que tarda mi amigo Jack Bauer para zapatearse a tiros cuatro terroristas en un episodio de la serie.

Y es que la pregunta vino solita. Miércoles, ¿para qué coño una imprime tanta mariquera?. Y la respuesta terrorífica que uno no quisiera dar, pero es lo que es, vino solita: Para nada.

Pensé de pronto en la cantidad de requerimientos, normativas, días de furia vía correo, solicitudes, pavadas y demás que implican usar papel. Y no, no se trata solo de pensar cuántos arbolitos se talaron para generar esos papeles ni cuanto le cuesta a mi jefe el carajazo de papel que compra mensualmente: es lo inútil que termina resultando que talen un montón de árboles y mi jefe se gaste una parte de su presupuesto para oficina para cumplir con una tonelada de requerimientos ridículos, informes inútiles que podrían resumirse en menos palabrería y menos formalismo, normativas estúpidas, documentos legales necesarios por la incapacidad de actualizarlos, requerimientos de control interno / auditoría simplificables (Mea culpa, mea culpa) y que incluso podrían emitirse con más comodidad por medios electrónicos, y requisiciones de organismos de cualquier índole que requieren que uno emita papel impreso por coñazos.

Y no sólo es interno: Pensé en la inutilidad de mis colegas auditores que nos obligaron a repetir este año doscientas veces requerimientos por falta de organización (y de las veces que nos peloteamos entre oficinas el inmenso gasto de papel que implica esa desorganización imbécil debida a la incapacidad de archivar de mis colegas o de explicar qué coño es lo que quieren realmente) Pensé en las cartas que tuvimos que emitir para justo intentar controlar eso, pero que representó imprimir más papel. Todo para un informe lleno de notas que pudo hacerse más sencillito. En dos versiones o tres, ya ni recuerdo. Pero de a treinta hojas cada una repletas de lugares comunes a los que desde el primer borrador, a nadie le interesaron y se hacen sólo para cumplir el pedido de uno de los más fuertes de la oficina.

Pensé en las requisiciones / fiscalizaciones / Ladilla crónica del Seniat, en la estupidez de Cadivi para soltarte cuatro ridículos dólares pidiéndote carpeticas delicadamente lindas y arregladas en no una, sino TRES copias y que debes volver a emitir si por mala pata te equivocaste o el Banco no entendió que tiene que pedir, en la inmensa y neurótica necesidad del sector público de este país en complicarte la vida, hacerle perder tiempo, y papel a uno, pidiendo mariqueras absolutamente innecesarias o que podrían ver in situ en una copia y ahorrarnos el tiempo fotocopiando cosas que ya tienen, o requerimientos estúpidos sin más anestesia (el más reciente visto hoy: Para qué recontra coño de la madre le piden a una persona de setenta y dele años una copia de su partida de nacimiento para hacer el RIF? Por qué de pronto la estortillada, con puntas dobladas y plastiquito de a medio cédula de identidad, dejó de servir para cualquier tejemaneje público?) Es la cantidad de licitaciones que piden emitir una tonelada y media de papeles cada vez que intentas hacerte con algún contratico del sector público. Es cualquier tontería para la que te piden barbaridades de papeles por ser incapaces de hacerlo vía electrónica, de ser más eficientes y de estar consolidados en un solo sitio. La necesidad de complicarle la vida a uno es suprema y la necesidad de pedir papel impreso con cosas innecesarias es tan orgásmica como dos horas en el mejor hotel ever.

Déjeme tomar otro ejemplo pavoroso. La necesidad de renovar documentos cada SEIS meses para ciertas diligencias. Imagínelo. Hay que sacar otro juego completico de papeles para que el gobierno siga creyéndole a uno. No es sólo el combustible de las camioneticas, el que hace falta para que el Metro funcione y demás, para hacer el documento, imprimirlo, sacarle sopotocientas copias....y todo eso para hacer a un burócrata que de vaina los va a ver UNA vez.

Vuelta a la partida de nacimiento. Salvo que usted la cambie a cada rato, que decida cumplir años otro día, que se cambie el nombre o el sexo, es el mismo papel que le hicieron a usted cuando era un bebé y se chupaba el dedo. A cuenta de qué es necesario actualizar ESE documento cada seis meses? ¿A cuenta de qué te lo piden hasta para firmar un cheque? Papel, papel, más papel.

Para que uno, un día en que el aburrimiento hace estragos en la mente y no quiere más que justificar el sueldo que gana, termine llenando una bolsa negra de papeles inútiles.

Nada más que para eso.

¿Y? Dirá usted. Sí, eso pasa. ¿Y? Bueno, para soportar la producción de papel necesaria para estos (Y otros requerimientos absurdos de los que seguro se ha acordado cuando leyó esta relación de trámites y pedidera ajena) hay que destruir bosques enteros. Hay que poner fábricas a funcionar a mil para sacar papel, tinta, toner de copiadora, carpeticas, cartoncitos, separadores y una cantidad bestial de pericos adicionales. Computadoras enteras que hay que renovar a cada poco porque todos los días alguien decide que lo que hoy sirve, mañana no da para nada.

Todo eso termina en una bolsa negra de basura porque el espacio ya no da para más, en armarios repletos de polillas y bichitos, en bosques enteros destruidos, en basureros electrónicos con los que nadie sabe qué coño hacer, que haga cada día un calor de infierno, en que cuando hay tormentas sean las mamás de las tormentas....en eso, que prosaica y fácilmente, llamamos cambio climático.

El planeta ha cambiado, y lo hace en buena medida porque abusamos de él y permitimos que unos cuantos burócratas insulsos, normativas ridículas y pavosa necesidad de joderle la paciencia a los demás, sean más importantes que conservarlo. El afán consumista que nos hizo pasar de la pluma a las Remingtons y de éstas a las computadoras actuales, nos tiene el planeta desquiciado, capa de Ozono incluida. Básicamente, a esa necesidad absurda de complacer egos de leguleyos y gente que adora una norma repleta de soportes en papel le debemos que no hay agua para consumir, no hay agua para generar electricidad, y por eso la racionan. No hay lluvia pa tanta gente.

Sí. A este gobierno que se auto califica de humanitario y socialista.... a todos los seres que nacieron con un libro de normas en el cerebro, a todos los que imprimen basura por el mero hecho de hacerlo, a los que consumen cualquier cosa por que sí....gente, ya basta. Dejen la necesidad absurda de complicar la vida y canalicen esas energías en buscar la manera de que hacer algo sea más fácil. No sólo por el bien de los ciudadanos. Háganlo por reducir árboles destruidos por fotocopias pendejas. Háganlo por evitar impresiones innecesarias. Háganlo por usar más medios electrónicos y menos papelería. Por centrar esfuerzos. Vamos a quitarnos, de una, el tiempo inútil invertido en arreglar papeles y tirarlos a la basura por que ya los gaveteros y armarios no dan para más. No se trata sólo ya de salvar el planeta. Se trata de que hay otras soluciones. Se trata, en definitiva, de simplificarnos la vida y disfrutar en el único sitio donde todos podemos estar: justo en este planeta, en este lugar....en este tiempo. Haciendo un poco menos de daño al ambiente. Quizás haya alguna forma de mejorarlo y de evitar que nos aburramos de por vida tirando papel inútil y mal usado en una patética y nada conservacionista bolsa negra, con este calorón de infierno.

Saludos,

Reacciones:

0 comentarios :

Publicar un comentario

Me encantaría conocer tu opiniòn. Eso sì: para que podamos charlar, trata de que tu comentario estè relacionado con la entrada. Por favor. Gracias adelantadas!