martes, 16 de marzo de 2010

Calenteras con el Servicio Técnico de Movistar (Actualización al 16 de Marzo)

No, no me voy a olvidar de ésto.Mientras no me devuelvan mi perolito, verán en este blog historias de amor y dolor del Nokia E63. Déjenme actualizarlos con las últimas incidencias sobre mi reclamo al inútil e inoperante Servicio técnico de Movistar (Vomistar o Malestar, como más arrechera les de)

El relato inicial de mi despelote telefónico lo encuentran acá.  Más Cuaresma que ésta, imposible.

1. Del teléfono? Nada. Sólo la foto. Todavía.

2. El sábado, a las 9 y 20 am,  me llega al Motoperol del número 2277 (un teléfono fastidiosito que Movistar usa mucho para mandar mariqueras y promociones) el siguiente mensaje. Copiado textual del teléfono, al que intencionalmente le cambié la configuración de mensajería de texto para que nunca lo borre hasta que me llegue mi Nokiaperol.

"Estimado cliente, Movistar le informa que su unidad ingresada a reparación puede ser retirada"

Duda existencial.

¿Me lo creo?
¿No me lo creo?
¿Voy otra vez al fulano Servicio técnico a montar otro show?

El hiper calorón brutal, nada de sensación calórica, de estos días me da la respuesta. Salvo que fuera una obligación existencial, y de esas no había, el sábado era día de tratar de mantenerme fresquita y no andar en la calle agarrando calores y arrecheras. Así que decido que el sábado va a seguir siendo día de vagancia y que puedo agarrar mi rabieta otro día de la semana.

El lunes los dos espacios que hay en mí para las arrecheras estaban full con líos oficinéricos reales, y ni mi sugestión personal con Michael Scott pudo con mi calentera.- Paso a Movistar. Otra más me iba a dejar sin hígado.

El martes voy al mediodía a Parque Canaima después de calarme, por enésima vez, nuestra sauna ambulante en traje de calle (Aka Línea 1 del Metro de Caracas) hasta la Estación Miranda (Aka antigua Parque del Este). Después de mentarle la madre a la gente del Metro (por las escaleras eléctricas dañadas. En Parque del Este funciona UNA) y a la Alcaldía de Sucre (por el patético estado del frente de la entrada del Parque del Este que tiene basura en el piso hasta para regalar. Sí, salí por otro lado donde no era) llego a Servicio técnico de Movistar en Parque Canaima. Le saco el papelito sobajado y arrugado a la carajita encargada de  asignar los numeritos de Atención al Cliente. La tipa ve mi hoja y me mira con cara de lástima. Lo juro.

- Según el sistema ese teléfono está todavía en reparación, señora. Y le ofrecieron una opción de un Nokia E71 (Dios, van a seguir con la jodedera de las opciones)
- Sí, y yo dije que no lo quería porque no quiero pagar diferencia.

La tipa insiste con la lástima y yo la miro con el ojo torcido. Sé que de por sí está torcido y con estrabismo, pero por las reacciones de la gente sé que tiene vida propia cuando asumo niveles existenciales de ironía total. Continúo mi perorata con una sonrisa muy House.

- Resulta que me enviaron un SMS diciendo que ya estaba listo.

Otra carajita que esperaba turno dice que ella también recibió un SMS y venía por la misma vaina. La tipa nos mira con cara de "bueno, si ustedes lo dicen" y deja de protestar, sacándome mi número sin dilación adicional.

3. Me instalo en los asienticos de Parque Canaima a esperar. Les cuento algo. Los asientos son tres filas de sillas metálicas con algo de rellenito cubierto con semicuero colocados en la esquina más incómoda ever donde los tipos apretujaron como pudieron tres filas pero olvidaron que todos los seres humanos (salvo que hayan sufrido un lamentable accidente o mutilación) tenemos piernas. En Cristiano: de vaina caben las piernas y peor aún si hay que dejar pasar a alguien porque la primera fila está full ocupada. Tortura pensada, presumo yo, para que reduzcas las visitas al Servicio Técnico. Considerando que yo de Miss Venezuela no tengo ni el intento, la cosa se pone antipática. Afortunadamente, por sólo unos minutos.

Me disfruto desde mi esquina (luego de casi levantarme para dejar pasar a dos colegas "esperantes" dado que, como expliqué, de vaina caben las piernas en ese micro espacio) una discusión de otro cliente con la que presumo es la supervisora de la oficina donde la caraja intenta explicar que el cielo es rojo rojito. No, perdón, que los términos de la garantía del teléfono x que llevaba dañado en este país no son iguales a otra parte del planeta (excusa podrida de mala). Presumo que el carajo ya había agotado su paciencia con el carajito que la atendió (que fue el mismo que me atendió a mí la segunda vez que fui a Movistar) y requirió una supervisora que bonitica ella, lo mareó porque el tipo salió con un teléfono prestado y una sonrisa de oreja a oreja. En diez días verá, pienso yo.

En fin.

4. Me atienden finalmente. Por primera vez, una caraja con aspecto algo más serio y menos adolescente y cuya atención, finalmente, fue para adultos y no para pendejos. Algo es algo. No resolvió nada, pero al menos se tomó más molestias que sus colegas. Vamos a reconocérselo. El resto, no intentó marearme con opciones de trastos que no quiero. Otro punto positivo.

De ahí saco que:

a. El teléfono, como es obvio suponer, no estaba en la recepción. Habría sido un milagro de San Patricio y del santoral entero, en realidad.
b. Según la susodicha, cuando te llega el SMS que referí es que el Taller "cierra el caso" lo que no quiere decir que haya llegado a la oficina. Sí, es excusa pavosa. Sábado, domingo, lunes y martes. Presumo que el taller queda en Pekín o que los celulares los trasladan  del taller a Movistar y de Movistar al taller en la morrocoya de la hija del Comandante Presidente. Resisto las ganas de soltar la ironía y sigo oyendo la cuestión.
c. Que para eso es que le dicen a una que son 10 días continuos.  

¡AH, resulta que sí había un plazo! 

 Contengo la respiración y le explico  a la damisela de marras que había ido dos veces la semana anterior y que sus colegas, más que decirme que debía esperar otros 10 días continuos (con lo cual me habría ahorrado la calentera del jueves) se dedicaron a ofrecerme opciones de teléfonos que a mí A. No me interesaban, b, no me interesaban y c. no me interesaban y se negaron a darme UNA fecha en la que podía reaparecer por la oficina. Me resisto a contarle el resto de mi calentera del jueves pasado en aras de no arrecharme de nuevo y sacar una respuesta decente de la carajita que hasta ese momento, había sido amable.

d. Que el teléfono, de acuerdo a la fecha del papelito que sigue con el mismo número (302351422) debe estar de nuevo en la oficina el 19 de Marzo de 2010, día en que se cumple el famoso décimo día continuo. Es decir, ESTE VIERNES. Y que si no lo han reparado, debe venir con UN REEMPLAZO.

- Del mismo tipo de teléfono? Le pregunto. No aguanté las ganas.
- Sí, señora. Debe ser del mismo tipo.

Me devuelve mi papel (más arrugado aún el pobre) y me jura que el viernes el perol estará en su oficina. No sé si creerle, en serio.

e. Que, y ésta es para carcajearse. No hay UN TELEFONO del Servicio técnico para averiguar si llegó o no llegó mi teléfono porque....OH DIOS. "la atención es personalizada y por eso la gente tiene que ir a la oficina" Coño, no sé como aguanté. En serio. Esta es la estupidez más arrecha que me han soltado en una época donde andamos peleando con Chávez para que no nos restrinja Internet en un país cuyo consumo de Blackberrys supera al del resto de América Latina y en un planeta donde todo se hace para que uno no tenga que pisar una oficina salvo urgencias. Acá es lo contrario. CALESE el tráfico y llegue a la oficina.

¿Será que el viernes me devuelven mi perol arreglado o me lo cambian por un E63 nuevo?
¿Resistirá Adictísima las ganas de decirle el mal del que se va a morir a su próxima víctima a lo Jack Bauer?

El próximo capítulo de esta telenovela, salvo que mi office me arreche de nuevo, el viernes.

Saludos,

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