sábado, 17 de diciembre de 2011

De vuelta....

Sí, ya lo sé. No hace falta que me lo recuerden. Tenía muchísimo tiempo sin teclear en este blog.

Un buen rato, en realidad.

Y no, no es que perdí las ganas, no pensé cerrarlo, no pensé desaparecer, no he dejado de ver series (parte del motivo por el que este blog existe), no es que dejé de leer (y no creo que ocurra nunca. Hay como cuatro candidatos a "próximo libro a leer una vez que me libere de... " Ya le digo de que)

No ha dejado de gustarme algo del deporte (algo, eso sí. Me gusta verlo, yo no hago ni obligada), así que sigo siendo Magallanera, del Barcelona y el tenis (sobre todo el de esta generación de chicos. Federer, Nadal y Djokovic los favoritos sentimentales de esta adicta) 

No he dejado de oír música. El Ipod (el de 16 GB, el más cómodo y por lo tanto el más rosqueadito de los tres que tengo) ha sufrido más remodelaciones y cambios de canciones y listas de reproducción que una casa de la Misión Vivienda. Dadas mis neurosis y manías musicales, de esas en que un día me gusta una canción y al día siguiente la desaparezco del panorama de acuerdo a lo que me pase, a las canciones que me recuerde la gente o a esa manía de asociar canciones con eventos del día, el espacio está hasta el límite, por lo que cada vez que me apetezco de tener otra canción tengo que borrar algo que dejó de gustarme. Así va desde hace meses. En realidad, debería borrar el Ipod completo y volverlo a montar, pero para eso hace falta....lo que me ha faltado con este blog. Tiempo.

Y tampoco es que dejó de gustarme escribir. Eso no ha dejado de ser algo indispensable.

Que lo haga más corto es otra cosa. Por eso, no por otra cosa, tengo más de 95.000 mensajes escritos en Twitter sin recurrir a copiarme de otra gente, el retuiteo y otras vainas de esas en que la gente que dice ser experta en twitter se especializa, olvidándose que hace como 4 años aprendimos a usar esa guarandinga en 140 caracteres sin tener ni idea que íbamos a hacer con ella y yo, al menos yo, no le paro a los expertos. Sigo tuiteando a mi manera, y al que no le guste que haga unfollow, pues.

Simplemente, lo que pasó, ocurrió y aconteció es que las cosas han cambiado mucho en estos meses, desde el último post que escribí:

a. Los dos meses en que pensé podía dedicarme a rehacer este blog, cambiarle unas cuantas cosas (inclusive la plantilla, que ya está un tanto viejita) y escribir, escribir y escribir, que más o menos coincidieron con la ausencia de mis viejos por unas más que merecidas vacaciones, terminé haciendo de todo, todo, todo, todo y todo menos dedicarme al blog. 

b. Twitter se ha llevado consigo una buena parte de mi tiempo libre. Nada, es demasiado útil para dejarlo de lado. Si en Facebook a veces no sé que hacer, en Twitter no tengo esas dudas. Desde desahogos del día a día, comentarios de series, paja política, paja universitaria, preguntas y respuestas y, en fin, cualquier cosa, es raro el día que no pongo algo. Aunque sea el saludo diario. Y mi timeline es a veces más rápido que Google. Si, vale, los quiero por eso también.

Ah, el comentario del Emmy que nunca lo puse. El doble trabajo de bloguear y tuitear se volvió poco menos que misión imposible porque la gente me volvía loca y cometía demasiados errores (y eso que yo tecleo rápido!), y odio poner posts con errores en mi Blog. Así que sólo tuiteé el Emmy y no me dio chance de comentar en el blog el evento, como es habitual, porque al día siguiente tenía un compromiso que me impedía pasarme hasta las tres de la mañana con la laptop en piernas, tecleando y echando cabeza sobre lo que me gustó o me dejó de gustar.

c. Después de ese, el último evento que he tuiteado hasta ahora, (ah no, se me olvidó el patético introito que fue el Miss Venezuela: Tan malo que apenas me acuerdo cuando reviso la primera versión de esta nota) mis sábados desaparecieron en acción, víctimas de la necesidad de una certificación en inglés que requería para el postgrado (eso tiene cuento aparte). Y entonces, cuando no ocupé la tarde haciendo gratas visitas, llegué a casa directa a dormir o a bostezar viendo fútbol español.

Para resumir la aventura de la certificación le diré que el susto por volver a una clase de inglés se convirtió en sorpresa cuando resultó que todo se refería a manejo instrumental del idioma: en esencia hacer lo que solía hacer acá: traducir artículos, en el caso de la certificación relacionados con Contabilidad y Auditoría. Eso simplificó las cosas a mil dada mi experiencia acá y haciendo subtítulos de series y, a pesar de un sustillo en el examen final, terminé sacando la cuestión sin problemas. Eso no liberó del todo mis sábados. Véase punto d.

d. El postgrado. Después de unos cuantos años donde lo que me limité a hacer fueron cursos, en mi mente diría que los más largos los siete niveles de inglés en el Loscher, las ya-ni-me-acuerdo cuantas semanas en el curso de impuestos del Centro Contable y los mil y un cursitos por ahí y por acá, un noviembre de hace 2 años mi jefe me consiguió un cupo en un curso de Normas Internacionales de Información Financiera (como acá no ejerzo de contadora, le diré que es lo más reciente en mi profesión. Hasta ahí, pues) en un cliente que teníamos en ese entonces, que daba "in company"  una profesora que recordaba de la época del pregrado aunque nunca me dio clase directamente.

Resultó el asunto más maratónico del mundo (no madrugaba tanto desde hacía rato) pero....admito que nunca disfruté un curso tanto en la vida a pesar de la maratón y los madrugones para que el Metro, siempre caótico, me dejara llegar a tiempo. El tema me gustó, la profe me gustó, el resto de los instructores me gustó, entre ellos conocí a un personaje con el que congenié desde el primer momento y todavía estoy averiguando como. Con lo que a mí me cuesta a veces congeniar con la gente a la primera. Damnit timidez.

En fin. Sobró motivación para seguir y volver a la UCV se convirtió en un proyecto posible después de tanto tiempo alejada de las Nubes de Calder, así que al año siguiente me apunté en un Curso de Ampliación de NIIF, y después pasé dos semestres echando una mano como ayudante en ese mismo Curso (trabajo voluntario lo llamaría Hugo - sí, ese mismo en el que pensaron - pero garantizo que eso no tuvo nada de socialista ni de ideológico ni nada parecido. Lo hice porque me gustó la idea cuando me la propusieron, porque ya le había agarrado cariño a ese día pasando por la Universidad y me encantó la idea, así que volvería a hacerlo), he hecho unas dos o tres presentaciones como facilitadora (ellas solas bastarían para un post del blog. Otro día) y después de eso, en septiembre arranqué con una Especialización en Auditoría. Nuevecita la cosa; es primera cohorte y me siento un poco conejillo de indias porque con nosotros prueban todo lo que los demás que sigan el próximo semestre verán un poco más arregladito. Se me olvidaba! Como el horario es flexible debido a que los participantes son profesores (casi todos....) pues nada, hemos visto clases hasta el día sábado.

Me quejaría de todo el tiempo que se ha llevado (y seguirá llevándose a lo largo de todo el 2012. Son 3 semestres y me toca montar tesis, algo que no hice en pregrado porque Contaduría en la UCV no lo requiere) si no fuera que la verdad es que la he pasado en grande, y lejos de sentir tensión con compañeros (incluso uno de ellos me dio clases hace unos cuantos años!) es un momento relajado. La verdad, me encanta. Sumando el Curso de Ampliación, que son créditos de mi postgrado, llevo 2 materias aprobadas y una a tres clases de terminar. Not bad.

Lo cierto del caso es que esas cuatro cosas se llevaron casi todo mi tiempo libre.

Como hay que seguir trabajando, de algo hay que vivir en esta Venezuela socialista loca, quienes han perdido han sido todos mis hobbies, reducidos al repele del tiempo que quede cuando el sueño y el cansancio no pueden más que yo. Y bueno, milagro que no salió el concurso de credenciales en que me metí para dar clase, porque ahí si habría parado en loca. No es que me queje, ya lo dije, y dar clases sigue siendo un proyecto que espero saldrá en el 2012.

Pero así son las cosas. Los hobbies pagaron.

Leer es el más fácil de mantener: el viajecito maratónico en Metro entre Las Adjuntas y Zona Rental da tiempo para leer desde material de postgrado a cualquier otra cosa (la Cosmopolitan mensual que queda de mi antigua razzia mensual de revistas y cualquier libro) y el Ipod de por sí viaja a cualquier lado conmigo. Cambiar una o dos canciones no lleva más de 10 minutos, algo más si me toca bajarlas.

Pero lo que sí pagó, y rudo, fue todo mi tiempo de seriéfila, el de cinéfila y el dedicado a escribir este blog. Ah bueno, el de limpiar, el de ordenar la zona esa que llamo habitación....mejor no sigo que me pongo a llorar y bastante que ha llovido últimamente.

El de seriéfila de por sí ya era corto y ahora es mucho más corto. Se mantiene porque es lo que me suelen preguntar en Twitter.  Perdí la cuenta de los atrasos que llevo en episodios de series y nuevas solo veo si cuentan con un montón de menciones positivas vía feed o inspiran mi curiosidad habitual en el tema televisivo. Si no, ni me molesto.  Afortunadamente, el ojo clínico para atrapar buenas series sigue funcionando (por él capturé Homeland, para mí el mejor estreno de esta temporada y no fue solo porque en él está involucrada gente de mi muy querida 24) y con todas sus fallas existen vainas como Cuevana. Sin eso estaría más perdida aún. Ah no, no me ha dado tiempo de evaluar Netflix. En algún momento legalizo las cosas.

Este.... sí. El feed todavía funciona.

El de cinéfila si desapareció casi por completo. Perdí la cuenta de cuál fue la última película que vi en una sala de cine y ni hablar de las que he visto vía DVD. Creo que la última que vi aún está en el DVD Player: La Sociedad de los Poetas muertos y no me pregunten por qué me dio por repetírmela porque ni me acuerdo ya de los motivos por los que lo hice. La lista de deudas con el séptimo arte es laaaaaaaaaaaarga y algún día tendré tiempo para rebajarla.

Y ni hablar del tiempo del blog. Desapareció. Once posts en todo el 2011 hasta que comencé a escribir éste el viernes en la noche es demasiado poco material. Twitter es tan inmediato que resulta atractivo escribir ahí y por mucho tiempo fue más divertido que redactar mis enciclopédicas notas.

Pero el lado en mí que necesita más de 140 caracteres para expresarse lleva rato sufriendo. Tenía que poder conciliar las dos cosas, pero le daba largas en aras de priorizar otras áreas. Hasta que las nominaciones a los Golden Globes del jueves en la mañana hicieron explotar, por fin, la necesidad de poner a funcionar mi blog de nuevo. Con twitter no me da para hacerlo a mi manera. Acá si puedo.

Así que bueno. Acá ando de nuevo. No sé con qué frecuencia lo haré porque el tiempo sigue siendo corto y mi temperamento una vaina seria. Pero acá estoy.  La temática de este blog va a seguir siendo la misma, en la medida en que pueda escribirla.

La plantilla se queda tal y como está porque entre los cambios de Blogger que aún no termino de entender por donde van y lo que lleva modificarla necesitaría una semana y pico que no tengo. Lo que sí hice: algunas modificaciones en los gadgets:  refresqué el texto de mi perfil y el que introduce este blog, eliminé cosas que ya no tenían mucho sentido (menos los facts de Jack Bauer. No pude borrarlos y acabé riéndome de nuevo con la página que aún colecciona esas tonterías donde mi muy querido agente es protagonista, así que los refresqué) y me queda agregar alguna forma de que puedan compartir mis notas en Facebook y en Twitter, en el supuesto de que alguien quiera hacerlo. 
Así que bueno...I´m back..

Saludos,

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