jueves, 26 de diciembre de 2013

Crónicas de año y dele de ausencia...

No sé que hace una cuando decide retomar un blog. Hace fiesta por el retorno feliz de la musa que por más de un año desapareció? Lo celebra con una Solera verde por lo menos? Respira hondo y festeja que finalmente se te ocurrió alguna forma de no tirar a la basura el blog que tanto rato libre se comió y tantas horas que te llevó haciéndole cariñitos y encontrando el fondo perfecto? Vaya usted a saber. Mi creatividad en ese punto es limitada.

Lo cierto del caso es que hoy jueves, en medio de la festejadera decembrina (aunque mi espíritu navideño este año está bajo cero horroroso. FRIIIIIIIIIO), con el aburrimiento a flor de piel, haciendo un par de días de oficina porque así lo cuadré con mi jefa (de los que me arrepentí desde el mismo momento en que me pasé tres días con una crisis existencial combinada con malestar de estómago por mi incapacidad manifiesta a renunciar al mareo visual  y digestivo de una parrilla aunque hace años sé que la carne plus morcilla y complementos y mi estómago se llevan MUY mal, y me acosté a las tres de la mañana viendo episodios viejos de 24, serial que aún me produce suficiente interés como para hacer eso. Y Jack Bauer vuelve aunque sea por un ratico. OH YEAH), decidí que nunca hay mejor día para retomar el blog que hoy: Boxing day, de acuerdo a los gringos a los que les encanta celebrar y destacar hasta el día en que recogen el basurero de las cajas y papeles de regalo post pesadez navideña. Acá no celebramos nada de eso porque el boxing day por ineficiencia de los servicios de aseo urbano es todos los santos días del año. En estos días solo crece la cantidad de basura a niveles insoportables.

Pero déjeme contarle que ha sido de mí en este tiempo.

a. Tengo como año y pico más de edad (a ver, escribí por última vez en enero de 2012. Tengo como año y pico más desde ese entonces, y en lo que suenen los cohetones del feliz año el cumpleaños se vendrá encima en tres días más o menos, sin exagerar: cuando se te pasa la resaca del 31 de diciembre y quitaste los periquitos de Navidad ya estás pisando febrero hecha la idiota)

Básicamente sigo viviendo donde mismo, sigo teniendo la misma gente en casa (a Dios gracias), y me siguen sobrando kilos y paciencia. Los primeros se niegan a irse y la verdad yo tampoco es que me mato haciendo demasiado para salir de ellos, de la segunda sobran retadores a mi proverbial paciencia. Sigue viva a pesar de los jodedores. Todavía no me he comido vivo a nadie aunque más de uno ha hecho méritos sobrados para hacerte la enésima versión de Hannibal. Ah sí, sigo siendo exagerada cuando me da por el lado tragicómico.

b. Tengo botado, pero de verdad condenadísimo al más cochambroso del olvido, el tema de series de televisión. Sé que es un desastre de mi parte, pero tengo que retomarlo porque francamente:

  1. Me perdí del mapa un año y en ese tiempo el mundo seriéfilo cambió tanto que necesito de nuevo una brújula. Demasiado material llamativo que no he visto. Claro, también hay una de malas ideas que sé que tengo que ver aunque sea para despepitarme y escribir, cual ancianita de ochenta años recordando los veinte, de que ya no las inventan como antes.
  2. Me sigue gustando la vaina. Que me falte tiempo es otra cosa, pero me sigue mareando de lo lindo.
  3. Me re envicié en 24 (eso solo merece un post). 
  4. Quiero escribir de eso otra vez, por Dios. Mis dedos lo extrañan y mis bookmarks me añoran. 
  5. Amo The big bang theory todavía (no, no va mucho con la lista, pero con algo tenía que terminarla y justificar poner la foto de Leonard en bata de casa y el cartelito del sarcasmo) 
c. El postgrado en la U, U, UCV sigue sin terminar (ando con 2 trabajos pendientes de una materia que me quedó en medio de la locura de los tres primeros meses del año 2013 que por x o por y no he escrito y debo hacerlo de urgencia antes de festejar el año nuevo). De paso, por los momentos TMT (Todo menos tesis). Es el gran proyecto del 2014 en este preciso instante, con tema nuevo a elegir porque el que tengo ya me aburrió no más leer el primer borrador y si tengo que escribir de algo en tres meses, que sea algo que me maree, coño.

d. Me cambié de oficinas, que no de trabajo. Sigo haciendo lo mismo pero en otro sitio. En resumen ejecutivo:
  • Si,  la empatía con tu lugar de trabajo es importante. Si después de 2 meses no te entiendes con la gente, tus jefes te resultan más insufribles que al que dejaste después de 8 años, y tu puesto de trabajo mide 75 cm de largo (sin exagerar, la laptop era de 14 pulgadas y después de eso lo que tenía era el espacio delante de la máquina) y te ahogas....francamente, lárgate. La manía fiscalizadora del gobierno debería ir contra las oficinitas chiquiticas que tratan de albergar a un gentío. Sin una ventana al lado, te asfixias. Palabra de honor. Lo único bueno que tenía era que estaba en Altamira, que su plaza me encanta y me pasé más tiempo del prudencial metida en la feria del Libro en Mayo, pero nada de eso compensó la indigestión mañanera de meterme en una caja de fósforos sin ventanas.
  • La otra no es que mejoró demasiado la cosa (ser auditor es amotinante, pero si de por sí me mata la parte de rutina, imaginarme haciendo algo más sedentario me da escalofríos de repugnancia), pero tiene cuatro ventajas fundamentales. Queda millones de veces más cerca de la UCV, la vista que tiene desde el comedor amortigua mis malos humores, la gente, incluyendo mis jefes, es bastante más soportable, y tiene un espacio de escritorio diez veces más grande que mi caja de fósforos de inicios de año con ventana a la calle incluida. Soy incapaz de trabajar en un sitio donde no me entere cuando hace sol, llueve o pasó hace rato la hora de salida.

e. Soy profesora universitaria finalmente después de un largo periplo en algo llamado Concurso de oposición. No, no te entrenas para llevarle la contraria a Nicolás & company, sino para ganarle a unos cuantos colegas tuyos y marear a un jurado del que no tienes ni idea si manejan más o menos el tema que tú. Como de este tema hay para rosquear de lo lindo, lo dejo enterito para otro post. No, todavía no he llegado a lo de la imagen, pero si debo tomar en cuenta la opinión de mis amiguitos colegas más cercanos, no estoy muy lejos. Debería asegurar mis activos más queridos por si acaso antes que comience el semestre.

f. El tejemaneje político sigue igual de insufrible, pero en lo básico, Hugo se murió (después de MESES enteros de rumores, especulaciones y una temporada donde todo el mundo sabía de medicina y de lectura de los gestos de las caras de los zánganos alrededor del susodicho, menos yo que sigo siendo ignorante en las dos materias) y Nicolás es ahora presidente. El tipo ha hecho méritos sobrados para ser aún más insoportable que el muerto y trata de compensar sus carencias apareciendo seis veces más en cadena. La factura del Directv sigue siendo lo único que pago con los ojos cerrados, venga lo cara que venga. Todo menos calarse la ignorancia con bigote de este tercio. Aburre.

g. A Facebook entro últimamente más que a Twitter. De hecho tengo el último abandonado y sólo sale un twitt diario a punta de diez de la noche: el de un periódico del que nadie cree que se hace solo sin que yo le meta ni un teclazo. En serio que esa vaina se monta solita y nunca elijo quien va a salir en ella. Si me lee, en serio nunca más me agradezca que sale en el Adictísima´s daily porque no soy yo quien lo monta, sino lo que más se repita en mi timeline en proceso automático.

Tengo abandonado Twitter por:
  • El abuso del tema político y los radicales de ambos bandos con sus respectivos hashtags imbéciles. El tuiteo chavista, aka la Tropa, trata de convencerte de que el cielo es verde con rojo aunque tú lo veas azul de solemnidad. Son los únicos seres humanos capaces de escribir mil tuiteos de insultos diarios y tener en todos ellos las palabras Chávez, patria y escuálidos. El tuiteo de oposición es igual de lamentable en la escasez de ideas, la repetición absurda de términos e insultos y la radicalidad idiota.
  • La estupidez crónica que impide que uno hable con libertad de lo que le apetezca. Están los radicales que si ven que la gente habla de farándula, modas, Miss no-me-pregunten-cual, fútbol, beisbol....se arrechan porque te olvidas del tema político. Están los imbéciles que se volvieron futboleros nacionalistas, y se apasionan por la pastelería ajena. Están los que se ladillan por ver saludar, los que dicen que twitter no es un chat, etc, etc, etc. Todo eso fue toreable y soportable una temporada, pero después de verlo mil veces te fastidia. Y buscas otro medio donde hables de lo que te apetezca. Si, pana, sí, estoy aburrida de criticar a Nicolás y a Capriles. Es más, no quiero oírlos, carajo. No tengo por qué escribir de ellos todo el pt. día. Extraño el twitter donde una hablaba de lo que le daba la perra gana.
  • La habilidad que ha desarrollado la gente en el bulling en 140 caracteres. Al principio fue gracioso reírse de las burradas de Alicia Machado (por ejemplo!), pero ahora basta y sobra que algún cristiano se equivoque, suelte alguna payasada lejana a lo políticamente correcto o muestre ignorancia en algún aspecto para que la gente, tras el teclado de....teléfono, tablet, laptop o lo que sea se lo almuercen vivo, saquen mil memes sobre la burrada, lo amenacen y de ahí al infinito de lo peor. 
  • Desde que en twitter se ven mejor las imágenes, salieron los pornógrafos gratiñanes (aka los que si no ponen mil fotos de Diosa Canales desnuda no son felices, como si eso fuera novedad. Me avisan cuando pongan una foto de esa tercia con cuello de tortuga y pantalón hasta el tobillo) y a toda hora. Sí, ellos son felices, yo añoro las épocas donde escribir era más importante y la gente te mostraba menos la falta de ideas a pesar del Follow Friday.
  • La recontra fastidiosa publicidad. Desde que la gente descubrió twitter, decidieron que meterte en cada tuiteo mil propagandas de todo, que todo el mundo es experto en twitter, las doce millones de cuentas con tuiteos puramente publicitarios y los malos community manager....en fin!
  • Falta de tiempo para hacer una limpieza radical que permita liquidar al menos al 75% de las cuentas que sigo y volarme, en esencia, las cuentas de radicales de todo tipo, las de emprendedores y sabios tuiteros de todo tipo, las de noticias, las que retuitean a diario al gentío que tengo bloqueado, etc, etc, etc. y dejar mi lista en unas 200 personas más o menos. La gente que conocí cuando twitter era una novedad y unos cuarenta más. Y aligerar mi hastío psicótico.
Y no, Facebook no es mejor, no se crea. Hay estúpidos de sobra también, pero es más manejable, puedo bloquear o eliminar de mi muro a los pesados, hay alternativas para desaparecer los post de la gente que no quieres borrar de tu lista de amigos porque son panas o familia y se resienten si te los vuelas.... pero los ahorcarías por el mal uso del Facebook... Aparte, tiene más en que entretenerse. El Candy Crush, por ejemplo.

h. Sigo negada a renunciar al Nokia. Me negué a entrar en la fiebre Blackberry, le tengo piquiña a los teléfonos táctiles porque, a pesar de lo fácil del Android mi paciencia no da para tanto, y estoy en la crisis existencial de borrar o no borrar el fastidio ese que llaman Whatsapp. Tiene sus ventajas comunicacionales con mis subordinados (razón fundamental por la que sigue en mi teléfono) pero todos los días me da una crisis vital por la cual pensar en borrar esa vaina sería una idea GENIAL. Lo máximo que hice fue agregar a mi cartera un Movilnet (que en esencia es teléfono para cuando al Nokia le dan soponcios y no quiere agarrar línea, pero que también justifiqué porque mis panas más queridos tienen teléfono en esa línea y era eso o gastar la mitad del sueldo quincenal en Movistar por exceso de llamadas a líneas de otras operadoras)

En fin. Ya sé que los blogs van un poco palo abajo, y que corro el riesgo de que a estas alturas sólo me lea yo misma. Pero no puedo desperdiciar el hecho de que finalmente me reconcilié con la Musa y el teclado de mi laptop y no he visto una forma mejor.  Que finalmente mi mente recordó que tiene mil cosas sobre las que escribir y en este momento se me ocurren al menos cuarenta posts por colocar, tiene que valer algo y ultimadamente, usted no está obligado a leer mis disparates escritos. No prometo actualización eterna (mi tiempo sigue igual de limitado) pero no va a pasar otra temporadita de 2 años para escribir de nuevo. Acá estamos. Y retomamos el hilo del blog. A ver que sale de ahí.

Pd. Sí, actualicé mi biografía, el libro que estoy leyendo, quité una pila de periquitos...la plantilla se queda como está porque me sigue gustando. Tampoco es para tanto. :)

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1 comentario :

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